Golpe al campeón y un mensaje a Europa
Ettore Messina le ganó la partida a Zeljko Obradovic en el primer duelo entre ambos esta temporada. El Panathinaikos golpeó primero (12-23), pero un parcial de 20-0 le dio al Real Madrid una iniciativa que ya no abandonó. Ambos equipos lideran el Grupo D.


Sólo hay algo más difícil que ganarle a un equipo griego: hacerlo en un partido a menos de 80 puntos. Es decir, batirle con sus mismas armas, defensas de ¡25 segundos! y duelos con drama, algo de lo que los helenos tienen el copyright desde hace tres mil años. El Real Madrid venció al Panathinaikos por 80-70 y envió un mensaje a Europa. "Aspiramos a todo", dijeron los de Messina. Obradovic, estoy seguro, tomó buena nota.
La noche blanca había arrancado negra. En diez minutos, el Panathinaikos dejaba claro quién es el campeón de Europa (12-23). Pero la tortilla dio un vuelco y la ventaja griega se transformó en un 32-23 tras parcial de 20-0. Como si las torres y alfiles hubieran rodado por el tablero, Messina y Obradovic debían iniciar de nuevo la partida. El italiano lo hizo premiando a Llull, artífice de la remontada, y devolviendo a pista a Lavrinovic, que se antoja imprescindible hasta que Reyes y Van den Spiegel reaparezcan. Enfrente, el Panathinaikos se alimentaba de Pekovic, pero echaba de menos la frescura de Spanulis. Un mate de Velickovic dio la primera ventaja al Madrid (24-23) y los blancos ya no dejaron el mando.
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Obradovic se iba al vestuario muy enfadado, lo que dio pie a una leyenda urbana: Golemac, desastroso, escapó por la ventana del baño y se perdió en la boca de metro más cercana para ahorrarse la bronca de su entrenador. Nicholas no escapó, eso seguro, porque comenzó a anotar triples y con el 4/4 permitía al Panathinaikos seguir vivo (56-49). Messina exprimía su pizarra y ordenaba un quinteto voraz en el triple (Prigioni, Vidal, Kaukenas, Garbajosa y Velickovic). Y, para gestionar la renta, fuera cual fuera, alineó juntos a Prigioni y Llull, que se hincharon.
Dos triples de los bases blancos desde la esquinita dejaron prácticamente sellada la victoria (74-63). Le tocaba mover pieza a Obradovic y lo hizo, pidiendo un tiempo muerto a menos de un minuto del final, cuando perdía por 11 (78-67). El basket-average cuenta desde ya, así es Zeljko, y el triple sobre la bocina de Fotsis firmó el 80-70 final. Pero el mensaje y la botella ya estaban en alta mar: "Europa, estamos aquí. Firmado: Real Madrid".



