Eurobasket | España 84 - Gran Bretaña 76

Contra las cuerdas

España rozó el adiós: perdía de 4 puntos a menos de 5 minutos

<b>UN GRAN SUSTO. </b>Víctor Claver intenta lanzar ante la oposición de Kieron Achara. Pops Mensah-Bonsu y Felipe Reyes no pierden detalle.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Ni el más retorcido de los guionistas, ni el diablo escondido por las calles de Varsovia podría habernos metido tanto miedo en el cuerpo. Gran Bretaña, ¡Gran Bretaña, sí!, subió desde el sótano de la División B de la FIBA y nos dio el mayor susto que recuerda nuestro baloncesto desde el mordisco de Angola en Barcelona 92. Tardaremos en recuperar el aliento, porque el rival nos tuvo contra las cuerdas. Más que eso, dominaba por 69-73 con sólo cinco minutos por jugar. Y por 71-73 a 3:40 del final, con los periodistas españoles mirándonos de reojo, no dando crédito a lo que veíamos, y la grada animando al débil. ¿Cómo habíamos llegado allí?

España tenía que ganar a Gran Bretaña, pero sobre todo debía recuperar su forma de ser, el tan traído feeling que, por lo visto, olvidó facturar en Barajas hace ahora una semana. Seguimos en ello. El arranque del partido fue un espejismo, con Mumbrú anotando el primer triple y Pau acertado en los tiros libres. Queríamos alejar fantasmas y el 12-0 contribuía a ello. Para mayor alegría, Scariolo dio entrada a Rudy. El mallorquín firmó el triple del 22-10 y su grito de euforia escondía toda la rabia contenida por sus compañeros estos días.

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Mientras Freeland demostraba lo que ha crecido -más lo hará a las órdenes de Aíto-, Llull y Claver, nuestros debutantes, coincidían en pista. El del Pamesa dejó claro que su buen hacer en la preparación no es un espejismo. Doce puntos en doce minutos hasta el descanso son el mejor discurso frente a quienes dudan si Víctor va o viene, si es alero o algo más, si en su interior hierve el jugadorazo que todos esperamos.

Aupados en Pau, la Selección española mantuvo el oxígeno al descanso (44-35). Siguió creciendo y nos regaló el primer triple de Juan Carlos Navarro desde que dejamos España. Fue el del 51-39, el que reactivaba la Bomba, pero que sin embargo no sellaba la victoria. Porque los pequeños Lenzly y Hart se erigieron en un azote para nuestra Selección. El primero puso arriba a Gran Bretaña (66-68) y el segundo firmó el triple del 69-73 (máxima diferencia para los británicos), que era como posar un buitre sobre nuestro hombro. Afortunadamente echó a volar.

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