Sergio Scariolo

"No quiero imaginar un Eurobasket sin Gasol"

El seleccionador hace balance de la concentración y de las aspiraciones que tiene la primera versión de la España 'made in Scariolo' que mañana se estrena ante Cuba.

Sergio Scariolo
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Casi dos semanas en San Fernando, ¿cómo ha ido su primera concentración?

Tocando madera, ha ido bien. Hemos tenido un buen nivel de salida, de forma física. Casi todos los jugadores habían llevado un plan de mantenimiento y han podido aguantar bien las cargas de trabajo. Han demostrado, además, una buena asimilación de los conceptos de juego que hemos ido construyendo. Los problemillas físicos han sido de poca entidad, aparte del de Pau, que fue un desafortunado percance.

Mañana disputan el primer partido de preparación...

Un amistoso es siempre un apéndice de los entrenamientos. La puesta a punto del día 13 de agosto ni puede ni debe ser la del 7 de septiembre.

¿Es tan fácil como parece entrenar a esta Selección?

Creo que los jugadores de un determinado nivel están acostumbrados a equipos y entrenadores también de alto nivel. Es una exigencia mutua. ¿Fácil o difícil? También está en función de los hábitos que tenga cada uno.

Fue discutido el hecho de que compatibilizara el cargo de seleccionador con el de entrenador del Khimki. ¿Cómo lo ha llevado?

Mi herramienta de trabajo ha sido la selección de imágenes que me mandaba el gabinete técnico de la Federación. Casi me ha permitido tener el don de la ubicuidad, estar en muchas canchas a la vez. Algo que con la presencia física en los partidos no lo hubiese conseguido. Un año se puede entrenar dos meses al año, pero no más tiempo. Un empeño de estar hasta los Juegos entrenando sólo esos meses, para mí, sería inconcebible.

¿Se plantea hacer un parón en estos cuatro años?

Eso nunca se sabe, pero a veces ayuda. A mí me ha ayudado, pero depende de cómo lo uses. Si lo utilizas para ver partidos, estudiar, reflexionar, recargar las pilas de la tensión competitiva, que se van descargando, te puede favorecer. Pero ahora ni siento la necesidad, ni me lo he planteado.

¿Cree que la Selección de Scariolo va a ser muy distinta a la selección de Aíto o la de Pepu?

Ésta es la selección de los jugadores españoles. Ellos son los que marcan un poco las pautas de cómo se juega. La cohesión, el encontrar un idioma común en la cancha, sí es tarea del entrenador. El sello de esta selección es que sea un equipo y que los jugadores estén dispuestos a gastar energías en las cosas espectaculares y en las que no lo son, pero te hacen ganar partidos.

¿Ayuda haber dirigido a parte de los jugadores ya?

Sí que es una ayuda a la hora de comunicar y aclarar conceptos, aliviar el momento inicial que siempre puede ser más complicado. Pero también es cierto que la capacidad de asimilación de conceptos de estos jugadores es alta.

¿Es un gran reto para un entrenador dirigir a una selección favorita?

Si he aceptado este cargo es para mantener la línea de mi profesión, que es luchar para estar en finales y ganar títulos. Pero es un gran estímulo intentar conseguir algo que no se ha hecho antes. Eso es un plus para cualquier deportista.

¿Piensa que si no funciona este equipo la responsabilidad caería sobre usted?

No me preocupa. Siempre hay una diferencia entre lo que es la realidad y lo que los medios venden que es 'su' realidad.

¿Con qué resultado estaría satisfecho?

No hay que poner una mínima, así como tampoco los jugadores tienen que notar presiones añadidas, poniendo un listón que determine dónde empieza el éxito y dónde termina. Todos tenemos una misma ilusión, pero hay factores que tú no controlas: la calidad de los rivales, los arbitrajes, las lesiones... Sólo tenemos que confiar en nosotros mismos y centrarnos en lo que está en nuestras manos.

¿Qué tiene esta selección para que todos quieran estar en ella?

La Federación ha hecho un trabajo importante. Quizá el mejor, con respecto a otras selecciones, para que los jugadores que han alcanzado un estatus sigan viniendo. Se les cuida muy bien, la organización es muy buena... Hay otros factores importantes como lo bien que se llevan fuera de la cancha y el contacto con el público. Pero al final son decisiones individuales. De ahí la calidad humana de estos jugadores. Por ejemplo de Pau: un compromiso con el equipo y con el éxito.

¿No se imagina un Eurobasket sin Gasol?

No lo quiero imaginar. Lo he imaginado antes porque existió la posibilidad hasta que tomó la decisión de estar aquí. Si las cosas fuesen, esperemos que no, por otra dirección, deberíamos replantearnos las cosas. Ahora estamos trabajando sin él, pero siempre considerando las opciones de nuestro juego con la presencia de Pau.

¿Qué tal ha sido el trabajo con los invitados?

Todos han respondido bien. Estoy satisfecho de la actitud, de la disponibilidad y del trabajo técnico de todos.

Hoy les comunicará quiénes son los descartes.

Todos han demostrado nivel, se queden o no, para seguir manteniéndose entre los posibles refuerzos futuros de la Selección. No es una decisión de quién es mejor o peor que el resto. Es una decisión de quién puede aportar más cosas que necesita este equipo.

¿Cuáles son los mayores rivales de España en el Eurobasket?

Hay un núcleo muy amplio. Eslovenia por nombres y por juego está extraordinariamente armada. Después están Lituania, Grecia, Serbia, Croacia, Turquía... Pero es cierto que no veo a ningún equipo que estando a un gran nivel esté al nuestro. Sí que hay un buen número de equipos que si lo haces mal y ellos no, pueden quedar por encima de nosotros.

Y hablando de posibles rivales. ¿Cómo ve a su Italia natal?

Francamente, preferiría enfrentarme a ella, pero me temo que va a ser Francia.

Usted tiene un oro europeo en su casa, el que consiguió su mujer en Perugia. ¿Ha mirado la medalla últimamente?

Muchas veces no, porque no quiero presiones añadidas (se ríe). Sí que se la he hecho mirar a Carlos (Cabezas) y Raúl cuando han venido a casa. Les he llevado al sitio, al santa sanctorum del gimnasio para que la vieran.

En su día dijo que estaba preocupado por Ricky. ¿Ya está más tranquilo?

Le veo con las ideas más claras. Quiere seguir viviendo en su casa y eso es un punto de tranquilidad que ha adquirido, aunque sería mejor para él conocer su futuro. Por lo menos, es un avance.

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