Raúl López y Bullock no bastan
La 'Penya' fuerza el tercer partido, que se jugará en Vistalegre el próximo sábado, después de superar al Real Madrid con un despliegue de energía tremendo y una imagen totalmente distinta a la del primer partido. Moiso estuvo titánico bajo los aros y Ricky capitaneó el esfuerzo defensivo de los verdinegros. En el Madrid estuvieron muy inspirados Raúl López y Bullock, pero nadie apareció para acompañarles en los minutos decisivos.


Y la serie de playoff de cuartos entre DKV Joventut y Real Madrid comenzó en Badalona. Oficialmente lo había hecho el pasado sábado en Vistalegre, donde el equipo de Joan Plaza se paseó ante una 'Penya' sin acierto, sin energía, sin respuestas, y un Real Madrid todo lo deslumbrante que puede ser más allá de sus conocidas carencias. Aquel 79-62 (maquillaje verdinegro incluido) ponía al Real Madrid con un match-ball ante un DKV herido en el ánimo y en el corazón, con Ricky casi fuera de juego por una distensión de cadera.
Pero la eliminatoria llegó a Badalona y la serie se destapó con todos los ingredientes de los choques entre estos dos clásicos del baloncesto español: tensión, presión ambiental, alternativas y emoción hasta el último segundo. Y victoria del DKV, que volvió de entre los muertos para colocar el 1-1 y obligar al Real Madrid a otro esfuerzo, un partido con la ventaja de ser local y el inconveniente de la presión, la gestión del miedo al fracaso: ningún equipo en los últimos playoffs perdió una eliminatoria a 3 partidos después de ganar el primero. El Real Madrid buscará no romper la estadística. El premio será una plaza en semifinales.
Para ganar, el Joventut tuvo que creer. Y después jugar. O jugar y después creer. El arrebato de fe tuvo nombre y apellido: Ricky Rubio. El base, duda hasta última hora, saltó a la pista mediado el primer cuarto. Hasta entonces el Real Madrid había salido como un tiro. Los dos equipos intercambiaron cuatro triples consecutivos (6-6) antes del primer hachazo blanco (10-18). Pero Ricky no quería otro paseo del Real Madrid, no quería despedirse así de la ACB antes de volar a Estados Unidos. El genial base activó el corazón de la grada, que comenzó a latir a ritmo de playoffs. Ricky lideró el despertar de su equipo en actitud y defensa, y la 'Penya' comenzó a morder en la presión, a asfixiar al Madrid desde los saques de fondo. Siempre los eternos brazos de Ricky, las piernas infatigables. Siempre en los 2 contra 1 y siempre al mando en ataque: 24 de valoración, 16 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias, 4 robos de balón, 6 faltas recibidas.
Pero la transformación del Joventut fue más allá, con más descaro en ataque, más ritmo de juego y una actitud abrasadora con la que robó al Madrid la hucha de las segundas oportunidades (14-7 en rebotes ofensivos, 35-30 totales). La pintura, una autopista para el Real Madrid en el primer partido, era una jungla en la que trabajaba a destajo Sonseca y dominaba un gigantesco Moiso (16 puntos, 4 tapones). La intimidación verdinegra apocó a todos, incluido Felipe Reyes, que capturó 10 rebotes pero se quedó en 5 puntos con una sola canasta en juego.
Y claro, sin Felipe el Real Madrid es mucho menos Real Madrid, por mucho que sus jugadores exteriores prolongaran su finura del primer partido. Raúl y Bullock (22 y 16 puntos respectivamente) pusieron casi toda la calidad en el bando blanco y 14 de los 16 puntos del equipo de Plaza en el último cuarto. El resto, nada. Ni miraron al aro en los momentos calientes. Bullock sostuvo al Real Madrid con una estampida de 10 puntos seguidos en el último cuarto que cortaba las alas del DKV (67-61 al término del tercer parcial), pero en la guerra final de nervios los locales fueron el tuerto con un Moiso brutal que barrió todo cerca de su aro y palmeó la canasta definitiva (78-74).
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Antes del desenlace, el Joventut fue poco a poco haciéndose merecedor del triunfo hasta creer en ello definitivamente. Al menos por esta noche, veremos en el tercer partido. El Real Madrid, mucho menos afortunado que en el primer duelo, fue encontrando héroes anónimos que ponían parches a la mayor intensidad y variedad de alternativas de su rival. En el segundo cuarto apareció un sorprendente Massey, que logró en ese parcial sus 12 puntos y ya no apareció más. Tomas y Winston dejaron cositas, escasas, Van den Spiegel un par de canastas de pívot clásico... pero al final, nada. Nadie que acompañara a Raúl y Bullock, con Felipe mostrando síntomas de agotamiento y el resto sin chispa, especialmente apagados Mumbrú o un Llull muy acelerado y desafortunado en ataque.
El Joventut, por el contrario, tuvo a sus jugadores fuertes en buena sintonía, incluido Mallet (16 puntos, casi todos en momentos importantes) y Pau Ribas (10 puntos). Hasta Coby Karl estaba metido en el fregado. Sobre la bocina del descanso anotó un triple desde el centro del campo antes de cargarse de faltas por una ingenua y excesiva intensidad. Las personales amenazaron con lastrar al Joventut, que se cargó muy rápido y entró rápido en bonus siempre... hasta el último cuarto, en el que se protegió mucho mejor y no cometió la quinta de equipo hasta los segundos finales, cuando el Real Madrid ya se desangraba entre malas selecciones de ataque, que le privaron de la sentencia en la serie pese a la lucidez de Raúl y los titánicos ejercicios de clase de Bullock. Demasiado poco para asaltar el fortín de una 'Penya' que no había ganado en toda la temporada un partido ante los grandes. Ganó el primero decisivo. Para estar en semifinales deberá ganar otro, pero será en Vistalegre y ahí el Real Madrid jugará con el cuchillo entre los dientes porque sabe que ya no tiene margen de error.



