El Real Madrid abusa de un DKV sin Ricky
El base de la 'penya' se lesionó en el segundo cuarto, con su equipo ya claramente a remolque de un Real Madrid tremendamente superior que cerró en el primer tiempo una victoria clave pare evitar una situación como la que le costó la eliminación la pasada temporada en primera ronda. Ahora los de Plaza tienen dos oportunidades para sentenciar el pase a semifinales. La primera, el próximo lunes en Badalona.


El 25 de junio se celebra el draft de la NBA. Ricky Rubio, salvo sorpresa mayúscula, estará allí y será una de las grandes estrellas en la noche en la que se cumplen los sueños de las grandes promesas de la gran liga. Si se confirma la (parece que inevitable) marcha del genial base, sería cruel que sus últimos minutos en ACB hayan quedado sellados por una lesión en el segundo cuarto de este primer partido del playoff de cuartos. Persiguiendo a Llull, que volaba en transición, Ricky cayó con un gesto feo y se marchó al vestuario ovacionado por Vistalegre, por un público que por lo demás vivió una tarde de lo más plácido. Lo que debería ser la primera batalla de las eliminatorias convertida en un ligero aperitivo, un paseíto primaveral.
Porque cualquier parecido con una batalla de playoff fue mera coincidencia. El DKV fue de farol con el 0-4 inicial. A partir de ahí el Real Madrid fue cogiendo velocidad. Primero volteó el partido desde la defensa en el primer cuarto (18-13), después despegó definitivamente en el segundo, en el que firmó un parcial de 29-10 con el que abrasó a una 'penya' herida de muerte demasiado pronto, en la lona desde el primer golpe. Al descanso (47-23) ya no había partido mientras los verdinegros lucían la falta de energía que Sito Alonso señaló como clave de que su equipo hubiera firmado una Temporada Regular demasiado inestable. En sus ocho partidos contra los cuatro primeros clasificados, cuatro derrotas: el algodón no engaña.
El Real Madrid, a lo suyo, se comió al DKV con una fórmula sencilla: hizo que el partido se jugara bajo su batuta siempre y fue mejor en todo: un poco al principio, de forma escandalosa después. Raúl salió dispuesto a jugar con descaro ante Ricky, la defensa blanca se hizo fuerte en la zona, donde era a priori muy superior, y la lucha por el rebote (pese a los 8 de Sonseca antes del descanso) permitió al equipo blanco evitar que su rival corriera, una de sus armas. Al descanso, 13-0 en puntos a la contra para un Madrid que fue acelerando poco a poco. Ni siquiera necesitó a un Felipe sobrehumano. Bastó la seda de Bullock, casi infalible, y la aportación de casi todos los hombres que entraban en la rotación: Hervelle en la pelea, Mumbrú anotando en el poste bajo, Tomas y Kennedy dejando detalles, Massey con algunos minutos lúcidos en su baloncesto-estampida en los que enlazó mates, tapones y bandejas. Lo demás, todo regalos del DKV, que sumó 15 de valoración en ese primer tiempo (66 del Real Madrid). Pura estadística: 15/24 en tiros de dos, 1/11 en triples y hasta un pobre 66% en tiros libres. Y claro, un DKV que no corre, que no mete triples y que no tiene a Ricky, es un equipo a la deriva, sin fuerza, que vio pasar al Real Madrid como un tren de alta velocidad, con jugadores pasados de rosca (Mallet), o todavía un poco verdes pese a su inmensa calidad (Ribas).
Con todo a favor, los de Joan Plaza pasaron del 'Bullock-sistema' al juego en equipo, tan poco visto en los días verdaderamente difíciles. De anotar con cuentagotas a ver la canasta como una piscina camino del descanso, donde el Joventut llegó destruido, todas las miradas apuntando al suelo.
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Y en ese primer tiempo se ventiló un partido que duró 20 minutos. En la segunda parte los dos equipos pensaban en el segundo partido del lunes, match ball para los blancos, semifinales a la vista. Un dato: el año pasado se instaló este sistema de primera ronda y semifinales a tres partidos. En total, seis eliminatorias camino de la final y en las seis ganó el equipo que había ganado el primer duelo. Ahora al Real Madrid le toca aprovecharse de la estadística que engordó el año pasado, cuando perdió ante Unicaja en primera ronda después de entregar su pista en un pésimo primer partido en el que tiró por tierra el trabajo de una Temporada Regular aplastante.
El DKV siguió en los dos últimos cuartos fallando triples, ensuciando su estadística de tiros libres, perdiendo balones. El Real Madrid, en plena economía de esfuerzos, vivió de las rentas con una comodidad impropia de playoffs. Las ventajas nunca bajaron de los 20 en el tercer cuarto, no hubo opción de reacción posible. El plan del Madrid funcionó a la perfección, el tiro de tres se mantuvo en porcentajes altos y hasta hubo minutos de lucimiento y variedad de mates en el último cuarto, en el que tuvo minutos Mirotic. Tomas, por profundizar en algún detalle, dejó unos buenos minutos que deberían reforzar su carácter ciclotímico. Y, en definitiva, el Real Madrid evitó sustos y se permitió un triunfo cómodo en lo físico y valioso en lo emocional, donde debe crecer porque lo que espera detrás de la puerta de la primera ronda serán palabras mayores. Siempre y cuando evite sorpresas ante este Joventut que deberá ofrecer una imagen radicalmente distinta en Badalona para al menos luchar por forzar el tercer partido. Suceda lo que suceda, esperemos que Ricky lo viva en la pista, que aún le quede al menos una tarde más, un último baile en la ACB.



