acb | estudiantes 71 - real madrid 63

Felicidad completa para el Estudiantes

Permanencia asegurada ante el eterno rival: la tarde perfecta para un Estudiantes que, con lo que le llega de baloncesto y esta vez una dosis intachable de corazón, superó a un Real Madrid raquítico, que se mantuvo en el partido a base de rebotes ofensivos y de Felipe Reyes, un oasis (15 puntos, 17 rebotes) en la mediocridad del equipo blanco.

<strong>FELICIDAD ESTUDIANTIL.</strong> El Estu aseguró la permanencia ganando a su eterna rival en el derbi madrileño.
Juanma Rubio
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
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El derbi fue pírrico pero eso no preocupará lo más mínimo a Estudiantes, que ganó (71-63) y aseguró la permanencia (10 victorias) ante el eterno rival, un Real Madrid que en versión de absoluto saldo comprometió casi definitivamente su balance final de la temporada. Porque el equipo de Plaza se jugaba menos que el estudiantil, pero también se jugaba. Ahora depende de Unicaja y un triunfo malagueño le dejará definitivamente cuarto. De luchar por la segunda plaza a ver lejos la tercera. Así es este decepcionante Real Madrid.

Las miserias del Real Madrid fueron mayores o al menos más visibles, de tal modo que durante muchos minutos era imposible distinguir al equipo que sufría por salvarse del que aspiraba a llegar a este momento de la temporada en plena forma para luchar por los títulos. Esa era la argumentación oficial en el Real Madrid para justificar su mal arranque de temporada. Ahora, terminando abril, en puertas de playoffs, a días de lo que hubiera sido una improbable presencia en Final Four, el equipo de un Joan Plaza otra vez superado (técnica incluida) firmó estos números: 63 puntos, sólo un cuarto con al menos 20, 12/32 en tiros de dos, 8/34 en triples y 17 pérdidas de balón. Los fichajes de urgencia (Winston, Van den Spiegel) se quedaron sin anotar. Llull evidenció que la temporada se le va haciendo larga y que su gran asignatura pendiente es la dirección en ataque estático. Hervelle tuvo un mal día, cargado de faltas y fallón en tiros abiertos más o menos claros. Raúl fue poca cosa, Massey estuvo torpe incluso en la línea de tiros libres (1/5) y Tomas terminó el partido con 0/7 en tiros...

Sin embargo el Real Madrid estuvo en la refriega casi hasta el final. Siempre a remolque, pero aguantando a base de lo de siempre: fases de efectiva defensa en zona, puntos de Bullock (se fue a 15 pero esta vez no fue mágico, frenado por el esfuerzo colectivo del Estu en defensa). Y, principalmente, por el que es su gran bastión, en lo espiritual y en el juego: Felipe Reyes. El pívot cordobés se fue entonando en anotación (15 puntos) y mostró su carácter caníbal en la lucha por el rebote. Capturó 17, rozó el récord de la temporada ACB (18) y dirigió el dominio del Madrid en ese apartado: 32-45, con 22 ofensivos que maquillaban la sangría de fallos, pérdidas y ataques agotados sin sentido ni intención.

Suárez y Jasen dirigen el corazón estudiantil

El Estu puso de su parte, no en vano su temporada ha tenido tantos oscuros y tan pocas luces, para mantener vivo al Real Madrid. Sobre todo por esa grieta en los rechaces bajo su aro, que sin embargo salvaguardó bien de anotación rival. El equipo de Casimiro estuvo intenso y trabajador, solidario en defensa. En ataque, alternó ráfagas de buena circulación y criterio con muchos minutos de espesura. Sin embargo, encontró sus pocos triples en momentos clave y se puso en manos del espíritu de Jasen (15 puntos con problemas físicos) y de un Carlos Suárez que exhibió su momento de forma (12 puntos, 11 rebotes) ante Scariolo, que veía el partido en la grada.

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Más concentrado e intenso, Estudiantes mandó siempre y se sobrepuso a los problemas de faltas en el juego interior cuando se pusieron con cuatro Wideman y Popovic, que terminó con 10 puntos y dirigió la comunión grada-equipo. Desde un primer cuarto en el que el Madrid no veía aro (14-9) el mando fue siempre local, con pequeños tirones (31-20, 34-26 al descanso) hasta que el Real Madrid, en el tercer parcial, se puso por delante (45-46) gracias a la zona y a Felipe.

Entonces el equipo local encontró aire y fue el Madrid, contra la inercia que parecía tomar el partido, el que se hundió hasta el descalabro: parcial de 8-0 (59-46) entre el final del tercer cuarto y el arranque del último. El Madrid remó hasta el 61-55 con tres minutos por jugar, pero se desangró con malos ataques que esta vez no encontraron tiros milagrosos hasta cinco puntos finales (demasiado tarde) de Bullock. Entonces el Estudiantes, homenajeado en el descanso por sus 1000 partidos en la máxima categoría, ya se sentía ganador y equipo ACB. Al final, detrás del sudor y el esfuerzo estaba la puerta abierta a la permanencia y a la piña final de los jugadores con el público entregado. Para el Real Madrid, el final de la temporada pinta mal. Como pintaba en el comienzo y como pintó en la Copa o en el trance decisivo de la Euroliga. Si la ACB terminara ahora, su camino hacia el título en playoffs empezaría en el Joventut y seguiría, ya con el factor cancha en contra (en un básket-ficción sin sorpresas en primera ronda) el Tau en semifinales y el ganador de un Barça-Unicaja en la final. A primera vista, una hoja de ruta aterradora pero una de las posibles (y probables) combinaciones que esperan a un equipo que se jugará entonces el prestigio y una temporada hasta ahora pesadamente gris para sus aficionados.

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