Felipe y Bullock para seguir creyendo
Lo que empezó siendo una fiesta acabó con sufrimiento pero con triunfo para el Real Madrid en un partido que dominó de más a menos ante un Olympiacos lastimoso en la primera parte. Felipe y Bullock, una vez más, sostuvieron al equipo cuando más apretaban los de Giannakis y en definitiva la victoria, y los problemas físicos de Vujcic, reabren la eliminatoria. El jueves, cuarto asalto.


Cambio de ciudad y de rumbo para la serie. El Real Madrid sigue vivo después de un triunfo (71-63) en el que amagó con destrozar a un rival por momentos caricaturesco pero en el que terminó sufriendo por sus propios pecados. Tras un inicio arrollador en ataque y defensa (hasta una máxima de 21 puntos, 33-12), el equipo de Plaza fue escandalosamente de más a menos ante un Olympiacos que fue de la nada a muy poco y que, pese a un partido impropio de su presupuesto y su plantilla, estuvo a punto de hacer saltar algunos corazones en Vistalegre en el último cuarto (59-53 a falta de cuatro minutos, 65-60 mucho más cerca del final).
Un vuelco que hubiera sido incomprensible ante un enemigo limitado por los problemas musculares de Vujcic pero que fue una amenaza durante algunos minutos porque Boroussis exhibió orgullo en la zona (17 puntos, 10 rebotes) y porque se le abrió el aro desde la distancia: de un 1/10 en triples en el primer teimpo pasó a un 7/22 total. Papaloukas, en un día para el olvido inmediato, dejó un par de destellos para al menos equiparar sus estadísticas de asistencias y pérdidas (6 de cada) y el resto del equipo griego fue lo poco que aportó Erceg, un par detalles de Childress en el primer cuarto y las apariciones esta vez muy discontinuas de jugadores claves en los partidos de El Pireo (Printezis, Greer, Vasilopoulos).
Olympiacos, nada que ver con el equipo que ganó en el Buesa Arena en el Top 16, arrancó con un 11-0 en contra, y se permitió dejar su marcador a cero durante la mitad del segundo cuarto, cuando las ventajas rondaban los 20 puntos ante un Real Madrid que mandaba a sus anchas pero empezaba a encasquillarse en ataque, camino del suplicio que vivió en el segundo tiempo ante la mejora defensiva de los griegos y la vuelta a sus peores inercias. Bullock y Felipe se quedaron una vez más solos (literalmente durante el tercer cuarto y buena parte del último) pero salvaron la papeleta porque son muy buenos y porque Olympiacos nunca contrastó su mejora atrás con una brillante racha ofensiva, falló todos los ataques clave cada vez que pudo comprimir el marcador al máximo y se permitió otro partido lastimoso desde la línea de tiros libres (10/18).
Del rodillo a salvar los muebles
En ese segundo tiempo de dudosos valores baloncestísticos, el Real Madrid anotó 34 puntos, 24 de ellos de la pareja Bullock / Felipe. El escolta sumó 22, mal en los triples y letal en las penetraciones castigando cada desajuste defensivo rival. El pívot volvió a ser el mejor con 31 de valoración y números para quitarse el sombrero: 21 puntos, 9/11 en tiros libres, 9 rebotes, 5 robos, 4 asistencias, 8 faltas recibidas... un titán que ha ido apareciendo en la serie a medida que se difuminaba la figura de Vujcic, que esta vez vio tres cuartos desde el banquillo. Malas, muy malas noticias para un Giannakis que sigue sin encontrar nada que llevarse a la boca de jugadores millonarios como Pargo, Childress, Halperin...
Noticias relacionadas
Y, sin embargo, con 20 puntos en el primer tiempo, sin Vujcic y con sus casi todas sus estrellas apagadas, Olympiacos se metió en el partido de lleno y aireó las carencias del Real Madrid más allá de sus dos valuartes. Massey sólo apareció al final, Tomas puso intensidad sin acierto y acabó perdiendo la (escasa) confianza de Plaza. Llull sigue sin entrar de lleno en el playoff, Raúl no tuvo un buen día y Hervelle contribuyó con pelea y rebote. Porque el rebote en ataque volvió a ser, en los malos momentos, otro de los avales de un Real Madrid que fió por lo demás su destino a las posesiones consumidas por Bullock y los balones a Felipe para que encuentre petróleo en el poste. Mumbrú, que tuvo un inicio deslumbrante (7 puntos y 4 robos en el primer cuarto) apenas anotó dos puntos más el resto del partido... y así se consumió el partido, con el Real Madrid perdiendo ocasiones para sentenciar y Olympiacos anulando con malos ataques y lagunas en el rebote su esfuerzo defensivo.
La serie, desde luego, revive. Giannakis estará muy pendiente de la evolución de Vujcic, fundamental en batallas de estas características. Y, al fin y al cabo, los dos técnicos tienen motivos para alegrarse y para preocuparse. Plaza sonreirá porque su equipo fue mejor (al principio brillante y al final tuerto en país de ciegos) y torcerá el gesto porque su equipo ayudó a rehabilitar a un rival deshauciado y negado. Giannakis no dormirá si piensa en los lastimosos minutos de un equipo que ha ido perdiendo sensaciones positivas en cada partido. Pero recuperará el pulso si recuerda que, con todo, no estuvo demasiado lejos de congelar Vistalegre. Y sobre todo porque guarda la posible escapada por la ratonera del quinto partido. Para eso, para llegar a la cuerda floja definitiva, el Real Madrid deberá repetir victoria el jueves. El camino ya lo conoce y lo marca el primer cuarto del partido de hoy.



