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La Final Four es ya una quimera para el Real Madrid

euroliga | olympiacos 79 - real madrid 73

La Final Four es ya una quimera para el Real Madrid

La Final Four es ya una quimera para el Real Madrid

Segunda derrota en Grecia del equipo de Joan Plaza, que llegó con opciones a los últimos minutos ante un Olympiacos que no tuvo las rachas brillantes del primer partido. Sin embargo, en los momentos calientes el equipo de Giannakis tuvo más oxígeno y más calidad y deja la eliminatoria totalmente decantada de su lado. Con 2-0, al Madrid y pese al partidazo de Bullock y Reyes, le queda la gesta de ganar tres partidos seguidos al trasatlántico heleno.

En sólo 48 horas el clima de la eliminatoria giró radicalmente hacia la calma chicha en la que se desarrolló el primer tiempo de un partido que, salvo el desenlace, no tuvo nada que ver con el tobogán de emociones y las ráfagas de gran juego y competitividad desbordante del primer partido. Hasta el ambiente en El Pireo, petardos (y petardazos) al margen, resultaba sorprendentemente frío, expectación más que caldera. Quizá Olympiacos quiso jugar con más pausa, evitar la zozobra que su propia sobreexcitación le provocó el pasado martes. El Real Madrid se sintió cómodo en un ritmo en clave baja que le permitió reducir las pérdidas que le mataron (entre otras cosas) dos días antes y mantenerse siempre cerca en el marcador, sin pasar esta vez, al menos a las primeras de cambio, por la angustia física y emocional de su tan habitual ciclo de despeño / remontada.

El primer cuarto se cerró con un insípido 18-15 y al descanso el Real Madrid hacía la goma (38-36) siempre en las distancias cortas y basado, más que nunca, en la eterna pareja Bullock - Felipe. Sólo dos asistencias en 20 minutos explicitaban el ataque más focalizado que nunca en sus dos baluartes, obligados a ganarse las lentejas cuando recibían el balón, el pívot a base de fajarse en la zona y el escolta con esas posesiones que se ve obligado a sobar y sobar para tratar de resolver a base de calidad. Los dos acumularon cansancio, desgaste y personales, pero compensaron junto a detalles de Raúl el cero de valoración que sumaban entre Kennedy, Van den Spiegel, Mumbrú, Hervelle y Llull.

Contra los 10 puntos de Bullock (autor del único triple del Madrid hasta el descanso) y el tremendo 14+7 de un renacido Felipe, Olympiacos fue sumando con las sensaciones totalmente invertidas al arranque del playoff. Menos inspirado en ataque, aprovechó la debilidad defensiva del Madrid bajo el aro, otra vez, para hacer sangre con Printzeis primero y Boroussis después (19 puntos entre los dos). Con los NBA (Pargo, Childress) fuera de cuadro, Vujcic más gris y Papaloukas siempre brillante pero no tan desatado como en su clase magistral del martes, Olympiacos no amenazó nunca con despegarse demasiado pero dio sensación de control, de tener más baloncesto, más plantilla y más ases guardados en la manga que un Real Madrid que siempre es, en lo bueno y en lo malo, lo que parece.

Muerte silenciosa del Real Madrid

De nuevo sin demasiada pompa, el color del partido fue rojo local desde la salida de vestuarios. Olympiacos no deslumbró pero subió una marcha y dominó la cancha con mucha más claridad. El tercer cuarto se cerró con un parcial de 21-13 y malas sensaciones para los de Joan Plaza: el público griego despertaba de la mano de Greer, que anotó dos triples para acompañar a un de nuevo letal Printzeis (6 puntos más en ese cuarto, 18 en total) en la primera grieta seria (54-42). La ventaja se establecía en torno a la decena en un partido en el que cada punto costaba sangre. Mala cosa para un Madrid en el que hasta Bullock fallaba un tiro libre tras 34 seguidos en la Euroliga y que se sostenía de Felipe, autor de 7 de los trece puntos de su equipo en el tercer parcial, tras el que el equipo blanco seguía, por cierto, en dos asistencias.

Pero el Real Madrid volvió, claro. Desde el 61-51 en los inicios del último parcial comprimió el partido hasta un 70-69 a falta de tres minutos. Las armas fueron las de siempre: la heroica en la zona 2-3 y en la lucha por cada rebote de Hervelle (eliminado demasiado pronto) y Felipe, y los canastones de seda de Bullock, con dos triples que hicieron creer a su equipo y dudar a un Olympiacos al que se le había emborronado el plan de ganar con un único tirón, sin los nervios que tan poco gustaron a Giannakis dos días atrás. Su equipo ganó pero fue peor que en el primer embite, del que recuperó el que al fin y al cabo fue otra vez factor clave: la mejor gestión de los minutos decisivos.

Porque el Real Madrid, con toda la tibieza de su juego de ataque, tuvo otra vez la opción de reventar el pabellón de La Paz y la Amistad. Pero llegó al final desfondado, sin luz ante el aro griego. Cuando Felipe acompañó a Hervelle con cinco faltas el partido ya estaba muy decantado después de que el equipo blanco tirara los ataques clave: falló Mumbrú y fallaron Felipe y Bullock, cerrados por un par de muy buenas defensas de los griegos, que habían dado vida al partido con un impropio porcentaje en tiros libres (20/31) pero que encontraron, como el martes, acciones decisivas de Greer (21 puntos, pura calidad y sangre fría), Vasilopulos y un Vujcic gris que apareció al final para oscurecer a Felipe en un lado de la cancha y dar la puntilla en el otro con un gancho (74-69). Raúl se unió al carrusel de errores a la desesperada (75-71 y medio minuto por jugar) y Greer cerró el partido desde la línea de tiros libres.

La diferencia final fue muy corta, el desenlace ajustado. El Olympiacos no fue imperial como el primer y último cuarto del primer partido ni un flan como en los dos restantes. El Real Madrid dosificó demasiado la épica, la zona y, sobre todo, el acierto ofensivo. Los 24 puntos del último cuarto maquillaron unas carencias tan preocupantes como conocidas. Felipe (23+9) volvió a ser un titán tras algunos partidos más desdibujado de lo habitual. Bullock (22 puntos) aporta calidad y fe jugando tocado. 45 puntos entre ambos. 45 de 73. Nadie más llegó a los dobles dígitos y Mumbrú y Massey, por ejemplo, se quedaron en 4 cada uno jugando ambos más de 20 minutos. A eso se une un 4-20 en triples de todo el equipo (3 de Bullock...) en una segunda derrota que parece una losa demasiado pesada para los blancos. Ahora deben ganar dos partidos en Vistalegre sólo para verse abocado a un quinto en el infierno griego. Por improbable y poco apetecible que resulte es, desde este momento y 2-0 mediante, lo mejor que le puede pasar al Real Madrid.