El infierno israelí calibra la salud del Real Madrid
El Nokia Arena se llenará con 11.000 aficionados que apoyarán a un Maccabi al que sólo le vale la victoria para seguir vivo en Euroliga. Kennedy Winston podría debutar en el Madrid, que debe defender al menos el basket-average de +19 de Vistalegre.


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La afición del Maccabi es especial. Ellos han ganado muchos partidos por nosotros... son ruidosos, calientes y apoyan al 110% al equipo". Lo dice D'Or Fischer a sólo unas horas del crucial Maccabi-Real Madrid. A esa hinchada, que intimida -doy fe-, se enfrenta el equipo madridista, que con una victoria se clasificará matemáticamente para cuartos de final de la Euroliga. A los israelíes sólo les vale ganar, de ahí el lleno, las 11.000 gargantas para intimidar a ese rival al que hace apenas tres años dedicaron aquella pancarta con el ofensivo "Madrid, c...., saluda al campeón".
Los blancos aterrizaron en Tel Aviv con un fichaje caliente, el de Kennedy Winston, que suple a Hosley. Se entrenó el martes, también ayer, ya en el Nokia Arena, y trata de integrarse en tiempo récord -Massey, de quien fue rival en Grecia, es su gran ayuda- para que Joan Plaza pueda darle hoy sus primeros minutos como madridista. La otra novedad en la expedición es Nikola Mirotic, quien formará parte de la primera plantilla por lo que queda de temporada en detrimento de Venson Hamilton. Mirotic lucirá el 4, lo que nos lleva al pasado y a otro talentoso 4 de los Balcanes que brilló en el Madrid: Dejan Bodiroga. Enfrente, el Maccabi recupera a Casspi, baja en el último partido liguero, aunque no contará con Green. Pini Gershon sabe de la importancia del partido y anima a la hinchada. Y el Madrid busca una victoria que le lleve a cuartos y, al menos, defender el basket-average de Vistalegre: 19 puntos. ¿Muchos, pocos? Difícil saberlo cuando uno juega en el infierno.



