Mickeal 'mata' al sheriff y el Tau gana la Copa
A Archibald, que iba para MVP, le tembló la mano y Unicaja perdió


Archibald iba para MVP, los 30 puntos de valoración eran su estrella de sheriff, pero se le encasquilló el revólver en el momento más inoportuno, justo cuando el malo entraba en el saloon. Con 98-100 en contra y apenas tres segundos para el final de la prórroga, le cayó el balón, pero el miedo fue tal que ni siquiera miró aro pese a que estaba solo (si se puede estar sólo rodeado de 11.500 personas). Abrió al triple, pero el lanzamiento in extremis de Berni fue taponado por Mickeal. Ése era el malo que hace dos disparos pisaba el saloon. Sólo un malo a lo Lee Van Cleef es capaz de dejar esta muesca en la prórroga: rebote, asistencia, falta recibida, 2/2 en tiros libres, falta recibida, 2/2 en libres, canasta de dos y otra canasta de dos. Ésta última fue la del 98-100 final. El forajido del Tau sopló el cañón de su pistola en lugar de las velas que le tocaban por ser su cumpleaños. ¡Es lo que tiene ser malo en el Oeste!
Mickeal decidió, aunque bien lo podría haber hecho Haislip, que tiró del Unicaja en esa prórroga, o Gomis, que propició que los malagueños llegaran al tiempo extra. Apenas unos segundos antes, Vidal había fallado -con 85-87 a favor y un minuto por jugar- dos tiros libres, los primeros que erraba el Tau en todo el partido (18/18 hasta ese momento). Eso es lo que ocurre cuando uno se juega toda una final de Copa del Rey como si fuera un duelo en O.K. Corral.
Lo que debemos agradecer es que esa intensidad fuera moneda de cambio durante todo el partido. Nadie cedió. No lo hizo el Tau cuando el rival se fue 8 puntos arriba (11-3) en el arranque. Tampoco lo hizo el Unicaja cuando los de Ivanovic se situaban con 8 de ventaja (69-77) gracias al despertar de Rakocevic y de Splitter, dos almas en uno de un equipo que quizá tiene muchas más. Ahí está Prigioni, o Vidal, o Teletovic. Éste bombardeaba desde el triple (anotó seis), mientras que en el Unicaja, Gomis tomaba los galones de base en detrimento de Cook y Cabezas, frivolité de Aíto, quien lo puso de inicio pese a sus dos semanas de baja.
El Tau se acercaba a su sexta Copa, pero el bajo acierto en los triples (5/23, 21%) no sentenció al Unicaja, donde Archibald caminaba a sus anchas pese al silbido del viento. 16 puntos y 13 rebotes le hacen a uno sentirse seguro... mientras no llegue al pueblo Pete Mickeal, un malo de película que sopla el revólver en vez de velas de cumpleaños.
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Nada más terminar el partido, Pablo Prigioni no dudó en subirse a la canasta para cortar la red, un recuerdo que casi siempre cae en manos argentinas. El partido fue tremendamente intenso y sólo se pudo resolver tras una prórroga. La alegría estaba, por tanto, justificada en el vestuario del Tau, que suma la sexta Copa del Rey de su historia. Abajo, Will McDonald, tatuado hasta las pestañas, besa el trofeo de campeones, que en la imagen de la derecha sostiene Tiago Splitter, quien recibió la visita por sorpresa de sus padres.



