Baloncesto | Copa del Rey | MMT estudiantes 71 - Unicaja 78

Berni y Haislip despiertan al Estu del sueño copero

El acierto final del Unicaja rompe la resistencia colegial

<b>MÁS CENTÍMETROS. </b>La altura de Ndong (en la imagen) y Archibald sometió al MMT Estudiantes.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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El bordillo estaba tan cerca, que ver hundirse al MMT Estudiantes sin que pudiera agarrarse nos encogió el corazón. Al menos, a todos los que no llevábamos al cuello la bufanda del Unicaja. En esta Copa de Carnaval el Estu era la cenicienta y al cumplirse la hora se quedó sin otra noche de ensueño.

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Iturbe remaba desde los 6,25 para llegar a la orilla, pero la precipitación de Brewer tras un buen partido decantó el choque. Una puntilla provocada por la defensa del Unicaja (18 robos). Una defensa que ahoga desde el principio y va apretando más y más, hasta que la sangre deja de regar las piernas y el cerebro del enemigo. Labor de desgaste culminada con una zona 3-2 que postró al rival. Mas rotación, más centímetros, más kilos y... más Haislip. El extraterrestre andaba en su mundo, quizá aguardando los instantes decisivos, en los que le tocaba aterrizar -o despegar, según se mire-. Porque levantarse, se levantó: de tres, de dos, para palmear con un mate... Sus 13 puntos en el último cuarto lanzaron al Unicaja. La faena la remató Berni con precisión de cirujano, con dos triples cuando el balón quemaba sólo con verlo pasar de cerca: 63-64 y 71-73.

Aíto lo había avisado: esperaba un adversario duro. Se topó con una piedra. El Estu recuperó la garra que le hizo grande y, aunque no pudiera tirar de contraataque, fue capaz de manejar el partido desde la defensa, y eso, ante un rival como el Unicaja, es mucho decir. En la reanudación los de Casimiro estuvieron cinco minutos sin anotar; pero, cuando rompieron el cerrojo con un triple de Brewer, volvieron a ponerse arriba: 46-45. Habían resistido sin claudicar la subida de líneas del Unicaja. ¡Bravo! A falta de chispazos (Jasen moría a la carrera con tres faltas en ataque), los del Ramiro abrazaban la línea de tres (11, con 6/10 de Iturbe) y daban réplica bajo tableros con un Popovic genial y combativo. Enfrente, Archibald, soporte malagueño durante el choque, estuvo tan combativo y más genial. Aíto vuelve a la final, a por su sexta Copa. También el Unicaja, que peleará por su segundo título (ganó en 2005) y aspira a un cuarto trofeo tras la Korac, aquella Copa y la Liga.

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