euroliga | real madrid 68 - partizán 67

Un Madrid inestable pone rumbo al Top 16

Los de Joan Plaza ganaron uno de esos partidos en los que la derrota está vetada y lo hicieron con una actuación de menos a más, desde un primer cuarto impecable a muchos minutos desastrosos y un final de infarto con intercambio de triples, el decisivo de Marko Tomas. El triunfo coloca al equipo blanco como favorito para la segunda plaza de un grupo en el que el CSKA parece ya inalcanzable.

<strong>PARTIDO DURO.</strong> El Real Madrid sufrió mucho ante un Partizán que ya le superó en el partido de ida.
Juanma Rubio
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
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El Real Madrid se acerca de forma trascental al Top 16 tras un partido nuevamente confuso, en el que dejó muchos más minutos de sombras que de luces y en el que le volvió a resultar rentable vivir en el alambre. Así ganó al Armani Jeans, así ha ganado a Partizán (68-67) en un duelo que tuvo casi ganado y casi perdido y en que se salvó con un triple providencial de Marko Tomas y un robo de balón de Raúl López en la última jugada. Demasiado sufrimiento para un choque que tuvo completamente dominado en el ecuador del segundo cuarto (29-13).

La presentación del Real Madrid en el partido fue impecable. Con un quinteto atípico pero funcional, con Pepe dirigiendo, Tomas y Llul (cada vez más cómodo en ese rol de combo guard) completando la línea exterior y Massey y Felipe Reyes por dentro. Nervio y capacidad atlética contra la envergadura serbia, y máxima concentración defensiva para evitar la sangría del partido de ida en el Pionir donde, arbitraje casero al margen, el Real Madrid (con Lazaros de titular en lo que ya suena como un canto al pasado) se desangró porque fue anulado en la lucha por el rebote y no supo parar la efectividad desde la línea de tres de los Tepic, Rasic y compañía.

Concentrado, agresivo y ágil en ataque, aunque muy dependiente de Felipe Reyes (9 puntos y 4 rebotes en el primer cuarto), el Real Madrid despegó (con un parcial de 14-1 por el camino) desde un 6-4 hasta el 24-9 al término del primer parcial igualando la lucha por el rebote y convirtiendo en un infierno cada ataque en estático del Partizán, con Llul y Tomas agresivos en el exterior y Massey (bien en defensa, limitado en ataque) y Felipe muy atentos en las ayudas, taponando el eficaz juego de pick and roll del que presume un rival que tardó en ver la luz en un segundo cuarto a cuyo ecuador llegó con apenas dos canastas más en juego (29-13).

Sin embargo, ahí ya se podía intuir el comienzo de la pesadilla para el Real Madrid, que bajó un escalón en cuanto Felipe Reyes se sentó en el banquillo a coger aire. La segunda unidad sufría en ataque y vivía de acciones puntuales. El partido se ensuciaba con decisiones extrañas de los árbitros, cuentas pendientes del duro partido en tierras serbias y acciones inexplicables como una antideportiva cometida por Mumbrú. Al Partizán le bastó encontrar por fin sus primeros triples (2/9 al descanso) y lucir su envergadura y su juego físico en defensa para frenar la escapada del Real Madrid y llegar al descanso relativamente metido en el partido, con un 36-24 que le dejaba un resquicio de esperanza, más de lo que aventuraba el primer cuarto.

El Real Madrid sufre lo indecible

La segunda parte comenzó donde había terminado la primera y convirtió en hechos lo que eran tendencias antes del paso por vestuarios: juego atascado y pérdidas de balón de ambos equipos y un Partizan que a base de trabajo físico rebajó la barrera de los diez puntos (38-29) y supo aferrarse al partido en espera de que surgiera la calidad de sus tiradores. Lo que eran 2 triples al descanso fueron 12 al final, 6 de un Tripkovic letal. El Real Madrid ya era un flan que terminó con un pésimo 23/36 en tiros libres y que sufrió en cada ataque, la mayoría mal resueltos o fiados a acciones individuales, con el lastre de la falta de centímetros en la zona acentuado por la poca regularidad de la anotación exterior y el cansancio que acumuló Felipe Reyes, que terminó enzarzado en una lucha casi personal que le llevó a una mala selección de tiro. El tercer cuarto se saldó con un esclarecedor 16-25 y muy malas sensaciones para el Real Madrid (52-49).

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El último cuarto no descubrió minutos de lucidez del Real Madrid, sino más sufrimiento, más sudor, más dudas, más problemas... y un final de infarto que lavó la cara de demasiados malos minutos del equipo. Los triples de Tripkovic y la defensa física del Partizán dieron la vuelta definitiva al partido (54-55) ante un Real Madrid que no anotó en los cinco primeros minutos del último parcial y que tomó aire con una zona agresiva (al estilo de la que le devolvió al partido ante Panionios), un goteo doloroso de tiros libres y el carrúsel de eliminaciones por faltas de un Partizán que entonces (tras otro cambio de sistema defensivo de Plaza) empezó a enlazar triples de forma casi épica.

Dos triples increíbles, de Velickoic y (otra vez) Tripkovic, pusieron por delante al equipo serbio en el último minuto. Entonces apareció Marko Tomas (sangre balcánica para combatir el fuego con el fuego) para anotar un triple espectacular. En el último ataque, Partizán se obsesionó con buscar a Tripkovic y propició el robo de balón de Raúl López que cerró el partido. El Real Madrid ganó aunque no salvó el basket-average, una minucia si se tiene en cuenta lo cerca que tuvo el descalabro (y un 3-4 casi sonrojante en la clasificación). La victoria pone el Top 16 muy cerca. La elite del basket continental, sin embargo y visto lo visto, sigue quedando mucho más lejos.

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