Un Real Madrid de saldo
Primera derrota (81-77) en Euroliga para el equipo de Joan Plaza, que tuvo un pésimo arranque, sufrió un arbitraje muy casero cuando pudo romper el partido en el tercer cuarto, y se hundió en los minutos finales, sin calidad ni individual ni colectiva para jugar los balones calientes. El Partizan, con los puntos de Tepic y Rasic, vivió de su buen inicio y de su mayor claridad en la recta final. Sólo el gran partido de Llul y Hosley se salvó en un Real Madrid con demasiados efectivos a la deriva.


La presentación del Real Madrid en el partido fue lastimosa. El primer cuarto (21-13) se cerró con 0/5 en triples para los hombres de un Joan Plaza que apostó de salida por dejar en el banquillo a Felipe y dar la titularidad a un Lazaros inédito ante Cajasol. Sin tiro exterior y con un Bullock descentrado que cometió rápido dos faltas, los blancos penaron por la mítica pista del Pionir con una absoluta confusión ofensiva y una defensa inexistente, ante un rival que practicaba un baloncesto equilibrado y académico. Lasme trabajaba por dentro y Tepic mataba desde la línea de tres puntos. El Real Madrid veía como despegaba su rival sin oponer más oposición que la intensidad de Hosley, al menos hasta la aparición de Llul.
El segundo cuarto marcó un cambio en la dinámica del partido que no se trasladó al marcador porque el Real Madrid seguía insistiendo en dispararse en el pie. Partizan, que hasta entonces había seleccionado a la perfección el tiro en ataques largos y de muchos pases, comenzó a fallar en el momento en el que el Real Madrid subió una marcha en su intensidad defensiva. Desde un peligroso 31-19, con Rasic tomando el relevo de Tepic en el exterior, se pasó al 44-38 del descanso que bien pudo ser un resultado mucho mejor si el Real Madrid hubiera cerrado su aro. Cada fallo del rival ocasionado por una buena defensa se convertía en rebotes en ataque que daban oxígeno al Partizan en forma de puntos fáciles. Los datos al descanso eran claros: Partizan sumaba un 6/12 en triples por el 0/5 del Madrid. La diferencia en rebotes era de 18-11, con diez capturas ofensivas de los serbios, que además doblaban a los blancos en asistencias (8-4) y dominaban también la estadística de tapones (3-0). La lectura para el Real Madrid, sin embargo, tenía que ser a la fuerza positiva si con semejantes estadísticas seguía perfectamente vivo en el partido.
La reacción blanca choca con el arbitraje
El tercer cuarto confirmó la mejora del Real Madrid y la bajada de revoluciones de un Partizan cada vez más vulgar e incapaz en ataque. Un parcial de 1-13 en cuatro minutos volteó el partido (45-51) con las primeras acciones positivas de Bullock y sobre todo con un trabajo titánico de Hosley que anotó los 7 primeros puntos de su equipo tras el descanso y lideró la mejora defensiva del Real Madrid, que asfixió a su rival con un trabajo muy agresivo sobre las líneas de pase y un pressing sobre la línea exterior de un Partizan que perdió de vista el aro y empezó a lanzar de forma errática. Cuando el Real Madrid tenía preparado el cuchillo (47-55), llegó la reacción local, con un 8-0 que igualaba de nuevo el partido en unos minutos en los que la actuación arbitral, hasta entonces ligeramente casera, tomó partido de forma evidente y desquició a los blancos que, eso sí, no supieron parar el partido y mantener la cabeza fría, y entraron en cambio en un carrusel de errores en ataques de nuevo mal seleccionados, hostigados por los árbitros y aprovechados por Partizan para volver a anotar con fluidez.
Aún así, el Real Madrid mandaba en el arranque del último cuarto (57-59), con el intenso trabajo de Hosley y Llul como bandera. En ese último parcial siguió la sangría de decisiones arbitrales favorables a los locales ante un Pionir enardecido que celebró la recuperación de su equipo, que encontró el tiro exterior de nuevo en las jugadas decisivas. Tepic, a falta de minuto y medio, dejó el partido prácticamente cerrado con un triple (77-71). De ahí al final, los de Plaza buscaron la heroica pero se encontraron con todo en contra. Hasta Bullock falló dede la línea de tiros libres.
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Así se consumó la derrota (81-77) tras una falta antideportiva de Hosley y así llegó la primera derrota en Euroliga de un Real Madrid (1-1) que perdió una buena oportunidad de lavar su mala imagen del arranque de la ACB y que demostró que no anda sobrado absolutamente de nada y que sufre ante cualquier rival bien armado, no digamos en una cancha tan caliente y ante un Partizan que no está al nivel de los grandes del continente pero que tiene suficiente talento para aprovechar sus oportunidades. El Real Madrid puede hablar de la actuación arbitral, que le perjudicó de forma evidente en los momentos clave. Pero aún así, no mostró de nuevo el nivel exigible. Hosley (14 puntos, 8 rebotes) y Llul (19 puntos con 7/7 en tiros de dos) estuvieron demasiado solos. Pese Sánchez se mostró a un nivel impropio, con una asistencia y dos pérdidas, al igual que un Raúl todavía falto de ritmo. Bullock (9 puntos, 0/3 en triples) sólo brilló en el tercer cuarto, y Felipe Reyes (11 puntos, 5 rebotes) no estuvo a su nivel habitual. Ante esta situación, fue demasiado el lastre que supusieron Massey, Hervelle (otra vez desaparecido) o Mumbrú.
Lazaros alternó buenos movimientos con acciones erráticas ante el gigante Vranes, pero no reboteó, y así el Real Madrid volvió a sufrir por sus pecados habituales: falta de referencias en el puesto de pívot, nula aportación del tiro exterior y falta de calidad bien repartida a la hora de jugar los minutos decisivos. El Partizan se manejó con demasiada comodida en la recta final, apoyado por las concesiones arbitrales pero también solvente cuando tuvo que serlo, todo lo contrario que el Real Madrid. Tepic (16 puntos) y Rasic (18) fueron los encargados de empujar al equipo de Plaza a un abismo al que él solo se volvió a asomar.



