Reyes abre en Illumbe una nueva puerta grande
Lideró al Madrid ante el Bruesa y es MVP de la jornada


Por mucho que rasquen, apenas descubrirán en este Real Madrid algo nuevo, sorprendente, de flechazo a primera vista. Será que es pronto, que algunos fichajes -Hosley y Massey- aún necesitan tiempo de adaptación y que el atípico verano de otros puntales -los olímpicos, por haber jugado, y Hervelle o Pepe Sánchez por no hacerlo- obliga a que el nuevo proyecto de Joan Plaza se cocine a fuego lento. Pero hay cosas que no cambian y una de ellas es Felipe Reyes, que con sus 29 puntos, 13 rebotes y 40 de valoración se ganó a pulso el título de MVP de la jornada. Su mejor socio fue Álex Mumbrú. Otro pequinés. La plata olímpica da sabor... incluso a fuego lento.
Podría haber brillado aún más Reyes de no haber sufrido un bocadillo en la pierna y un golpe en un dedo de la mano que le hicieron ir al banquillo, pero su fiebre de ayer frenó en los 40. Como debe ser. El cordobés fue el mejor del partido y de ello se contagió David Doblas, su pareja de baile, que terminó como el mejor del Bruesa. Pablo Laso lo probó todo en el equipo donostiarra. Ordenando zona cuando el Madrid amenazaba dentro, situando dos bases juntos en pista (Sánchez y Uriz) o tratando de combatir el joven músculo de Hosley y Massey con el talento de esos dos boinas verdes que son Hopkins y Roe: 71 años entre ambos. Y mucha clase.
Gran Mumbrú.
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El arranque de Reyes adelantó al Madrid, que abrió brecha con Llull firmando seis puntos seguidos (20-31). El menorquín es el conejito de Duracell, no se cansa, y acertó además en sus dos triples intentados. Sigue creciendo, sobre todo a la sombra de Pepe Sánchez, quien mira poco el aro rival, pero que volvió a exhibir su enorme talento para ver donde nadie ve, para pasar y colar el balón por la gatera de piernas y caderas rivales.
Su claridad contrastaba con la espesura del ataque del Bruesa, donde Isaac López emigró al extrarradio (2 de 7 en sus lejanísimos triples), Hopkins sacaba de la chistera reversos y bandejas y Marconato suponía escasa ayuda para Doblas, a quien Plaza no le libró de tarea. Lo contrario. Papadopoulos no duró mucho en juego y el técnico blanco pospuso la reaparición de Hamilton, así que Reyes volvió a pista para seguir engordando su estadística y hacer sufrir a Doblas. Se unió a él Mumbrú, letal en los triples, acertado siempre en cómo afrontar la defensa vasca, y el Madrid voló por encima de los veinte puntos (57-78) y sentenció el partido en el taurino Illumbe. Con puerta grande para Reyes. Otra plaza que se rinde al cordobés.



