Esperando a Croacia
Tras un inicio titubeante ante Angola (15-25), España despertó y dejó buenas sensaciones antes de medirse mañana (08:30) a Croacia en cuartos de final. Jiménez reapareció y Marc Gasol, con un pinzamiento en el menisco, no jugó. Su hermano Pau fue la estrella de la Selección.


Perdimos por 37 puntos contra Estados Unidos y ganamos por 48 a Angola para cerrar la primera fase. Es una cuestión muy analizable, qué es menos real, una derrota tan amarga con la selección bajando los brazos y dejándose ir o este pinchazo de 48 puntos de renta para quitarnos la depresión del sábado, qué lejos queda. La virtud está en el medio, o no. Pero mañana contra Croacia no hay punto medio. Es medalla o fracaso. La virtud es ganar. España confía en saber manejar la presión, cuenta con que la gente se fía menos ya de su magia. Igual se ha liberado y explota.
De momento, celebró con rabia la paliza a Angola. No por el rival, poco cualificado, sino por volver a sentirse grupo. La piña que hicieron al final en mitad de la cancha del Wukesong sonó e ejercicio de autoafirmación. "Estamos unidos", vinieron a decir. Jiménez, capitán que no suele levantar la voz, dijo que menos preocuparse de cuestiones personales, de "si la comida es una mierda (sic), el horario no me gusta o hace mucho calor". Fue un manifiesto anti-divismo que, hecho ahora, es perfecto porque este es el momento decisivo del campeonato.
Así que los deberes que se puso España para el partido fue sentir como equipo. Y aunque fue perdiendo por 15-25 al principio del segundo cuarto, hizo un ejercicio de concentración excelente para lo poco que le iba en el partido y pasó el cortador de césped a los angoleños.
Líder.
Las jerarquías, claras. El número uno es Pau Gasol, intocable. 31 puntos. Y no engañosos. Apareció en un clima de cierta marejada en el partido, así que se pueden valorar como buenos. Ricky Rubio también dejó lo suyo. La pequeña remontada que había que hacer la encabezó él. Cinco asistencias y tres robos en apenas 13 minutos. Luego Aíto le sentó, para que no se constipe.
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Y volvimos a ver sonreír a Navarro, que sólo metió cinco canastas de 18 tiros de campo, pero que encestó las cinco últimas y fue el segundo máximo anotador con 12 puntos. Es imposible que Navarro se vaya de un gran campeonato sin dejar huella.
El bajón de Estados Unidos, pasar del seguidismo y la fiebre a las dudas, puede ser un tesoro de la selección si sabe manejar la enorme carga psicológica que envuelve eso. Nos espera Croacia, católica, pasional y caliente. Con la cuenta pendiente del Eurobasket de Belgrado 2005. Nosotros, con la cuenta pendiente de la medalla que todavía no cuelga de esta generación.



