El oro está muy caro
Estados Unidos aplastó a España y le mostró la cruda realidad


España tiene una semana para ponerse en hora si quiere sentirse legítimamente aspirante al oro. Ayer no lo demostró. Harto de que se hayan mofado de ellos por su ridículo en Atenas y su dejadez en los grandes torneos desde Sydney, Estados Unidos ha llegado a Pekín como si fuera una de esas tropas de fuerza que despliegan por el mundo para hacer alardes. Y tiene una consigna: arrasarlo todo, jugar a otro nivel. Por supuesto, también se llevó por delante a España (82-119) como si fuera un búfalo, enseñándole al planeta quién tiene la hegemonía, dolido por que alguna vez hubiera estado en duda. Con el modelo de la NBA discutido, con las estrellas acusadas de ser una parte más del negocio, esta vez sí se sienten con la obligación de demostrar algo. Juegan casi como si se entrenasen, pero su superioridad es mayúscula. Resolvieron el partido ante España, selección por encima del nivel de la media FIBA y único aspirante real en teoría a derrocarle, sin sudar.
Mezcló con buen gusto, y sin abusar de tics circenses, buen baloncesto y espectáculo. Se hartó de robar balones, burló las zonas con triples de todos los colores y exhibió su colección de talentos. LeBron James, con el que la mejor táctica posible es quitarse cuanto antes de su camino; Bryant, que pese a sus rápidas faltas, dejó una esencia de elegancia majestuosa y la prodigiosa mano de Carmelo.
España, de la que podemos rescatar a un buen Felipe, pasó un mal rato, porque de un tiempo a esta parte se había acostumbrado a lo contrario, bailar al rival y ser superior casi por inercia. Estar en el otro lado del ring, recibiendo golpes de un lado y otro casi sin enterarte, es una faena. Pero también un aprendizaje.
Sin opción.
No hubo duelo, porque el primer cuarto ya terminó 22-31 y España ya se fue al descanso 16 puntos abajo. Con la cabeza alta y sin pedir clemencia, eso sí. Pero impotente. La selección de Krzyzewski ha conseguido lo que hicieron las mejores versiones de sus superestrellas NBA: convertir los segundos tiempos en basura. Estados Unidos tiene prisa por colgarse el oro. Y lo quieren demostrar: defendiendo, atacando, o con gestos. El dedo de LeBron, dirigido a las banderas estadounidenses con el dedo índice levantado, señal del número uno es un gesto para todo el baloncesto. "Estamos de vuelta".
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Ahora, con España segunda de su grupo, no queda más que esperar qué rival toca en cuartos. Todo apunta a que será Croacia, sólo un descalabro de éstos ante Irán y una sorpresa australiana ante Lituania nos enfrentaría al equipo oceánico.
No era un partido decisivo, pero es imposible que no cortase los cuerpos de los españoles, que no descubriésemos lo lejos que queda el oro, la posibilidad de que el gran duelo sea imposible, que estamos así de lejos de estos dinosaurios que, aunque hayan sido atacados, provocan una fascinación imparable. Inventan cosas imposibles y nos han ganado con la gorra. Y para terminar, en el Wukesong sonó "Living in America". Marcando territorio.



