Yo digo Ricardo González

La guerra de los mundos sigue abierta

Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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Llegó el ciclón USA: paliza a Grecia y venganza dos años después. "Ves, no hay comparación posible entre los mejores de la NBA y el resto de Europa", me sueltan al llegar a la redacción. Reconozco algunos prejuicios frente a la NBA y mi querencia por una liga paneuropea fuera de su control, pero no me vale una conclusión sobre la guerra de los mundos USA-Europa tras un partido entre el gigante norteamericano (300 millones de habitantes) y nuestros vecinos del Mediterráneo (sólo once). Imaginen a España aplastando a uno de los estados de la unión. Aun ganando el oro, como es previsible, los LeBron­, Bryant­, Wade y compañía demostrarían ser el mejor país. Y no más. La supremacía sobre nuestro baloncesto sólo la vería clara tras varios choques frente a una selección con los más grandes del Viejo Continente.

Es cierto que en la batalla física no hay discusión, pero más allá, en el juego pausado, veo lagunas en el equipo de Krzyzewski. Imperial en el uno contra uno, cuando no corre lo pasa peor. Su juego ofensivo se articula desde la anticipación atrás, en la primera línea de pase del rival o en la defensa directa sobre el jugador con balón. Si España es capaz de no fallar ahí y aguanta la embestida inicial en el duelo individual, encontrará huecos hacia el aro americano. Prestan mucha atención a la pelota y menos al resto de jugadores, a sus cortes. Grecia lo intentó, jugó abierta, y buscó las continuaciones hacia la zona, pero no anotó de tres, falló en el poste y perdió infinidad de balones. Imposible así.

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