La Selección no es un cuento chino
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Los chinos dicen que la gran muralla está aquí, en Pekín. Ayer salieron de su error. La gran muralla está en el Wukesong. Y es la que construye España delante de sus rivales. Los anfitriones de estos Juegos constataron que de momento los de Aíto son un muro infranqueable para todos los que se pongan por delante. Incluyendo al gigante local Yao Ming. Eso sí, la muralla española hubo momentos en que pareció un montoncito de arena.
España se tomó tres cuartas partes del partido como vacaciones. Les dio tiempo para hacer turismo por la ciudad prohibida y por la plaza de Tiananmen. Hasta el minuto treinta por el pabellón no estuvieron. Eso sí, todos les esperábamos. Y la espera acabó mereciendo la pena. Con Rudy como guía, la visita turística concluyó en el último cuarto. Ahí pasaron al parqué. Y tras Rudy llegó Pau, y con él Ricky Rubio. Un base blanco con envergadura de brazos de pívot de la NBA. Si el de la Penya deja algún día el baloncesto, que no se dedique al robo. Como ladrón de balones este chaval dejaría al Dioni en pañales. El resumen es que España sigue ratificando sus buenas sensaciones. Manteniendo el nivel que demostró ante Grecia y en el final del choque de ayer, que los de Aíto toquen medalla es cualquier cosa menos un cuento chino.



