La Selección fascina en su primer día en Pekín
España despachó a Grecia y fue aclamada en el Wukesong


Esta selección que ayer despachó a Grecia en su debut olímpico con una suficiencia casi inquietante (81-66), fascina en Pekín incluso antes de jugar. La presentación de los jugadores griegos es anónima. Pero el nombre de Gasol es recibido con estruendo por el majestuoso Wukesong.
La explicación es ésta: Grecia es una selección con un prestigio europeo bien ganado. Pero España es planetaria porque tiene jugadores como Gasol, capaces de introducir su camiseta número 16 de los Lakers en el mercado asiático. Y Gasol, universal, ese jugador que ha atravesado barreras increíbles y ha terminado en el equipo más glamuroso de la NBA, algo que hace quince años era ir a la luna para el baloncesto español, es reserva para Aíto. La suplencia, por supuesto, es simbólica. Sólo Aíto, que lo tuvo en el regazo, sabe cuál es el precio real de Gasol. Pero también es una suplencia real, porque valora los once jugadores que le rodean y genera una competitividad y solidaridad tal vez nunca vistas en este equipo. Esto tiene buen color.
Y eso que España empezó despacio y dio la sensación de tener mucho más recorrido y fondo de armario que ayer. Grecia le complicó la existencia al principio, especialmente porque España no terminó de ajustar la defensa en el primer cuarto y recibió triples desde todos los ángulos posibles. Y además, no atinó a frenar al intrépido Spanulis, imparable en las penetraciones. Inquieto por esa supuesta falta de respeto helena, Aíto introdujo en la cancha a Gasol. Casi por inercia, casi sin sacar el suficiente, 35-29 al descanso.
A la vuelta, la tormenta de agua gris, polucionada, que caía a las afueras del Wukesong. Y la tormenta roja, con Nadal y el Príncipe celebrándolo en la grada. Casi sin darse cuenta, Grecia encajó un 15-2 de parcial y le dijo adiós al partido.
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Recursos.
Qué bien lo hemos hecho, debió pensar España, que maneja un arsenal de recursos ingente. Anotan todos (seis con siete o más puntos), defienden y roban todo. Calderón es físico, Ricky un talento. Rudy fue el máximo anotador, pero Navarro tuvo dos minutos de genialidad. Gasol fue el líder, pero en ocasiones no sería nadie sin esos brazos largos de Felipe y Jiménez que taponan, palmean, defienden. Carlangas, le llaman al capitán. El partido estaba liquidado al final del tercer cuarto (62-46). El Estados Unidos-China de por la noche ensombrecía todo ayer en el Wukesong. Pero aquí, en Pekín, en estos Juegos, el planeta Sol va a ser España.



