Bush aplaude y Putin dobla el premio

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George Bush silbaba con ímpetu mientras su esposa, Laura, aplaudía la presentación de los jugadores del Dream Team. Luego todo fue coser y cantar, como se preveía, por más que un gigante chino de 2,26 llamado Yao Ming intente que ese país de bajitos haga sombra a los inventores del basket. Bush está en Pekín desde la ceremonia de Apertura, donde fue silbado a la par que Putin, que también sigue por aquí. Mientras el presidente estadounidense bromea con Kobe Bryant, el ruso dobla a sus deportistas el premio por la medalla de oro: de 50.000 a 100.000 euros. Kirilenko y Davydenko ya han tomado nota.
El resultado era lo de menos en el China-Estados Unidos de ayer. Su titular de portada no podía ser otro que los 1.000 millones de telespectadores de audiencia potencial en todo el mundo. Bush fue a misa, vio a Phelps machacar el récord del mundo de 400 estilos, se reunió con el presidente chino, Hu Jintao, y acabó la jornada en el Wukesong. Una agenda variada en la que también encontró hueco para dar el pésame a los miembros del equipo de voleibol, aún en shock por el asesinato de un familiar del entrenador a manos de un loco. Bush vuelve hoy a EEUU, pero deja a Kobe al frente de las operaciones. Mientras la grada gritaba "Jia You, Jia You!" (¡Vamos!), la estrella de los Lakers se divertía y junto a LeBron y Wade resolvían el partido (101-79) que cerraba la jornada olímpica. Es el primer paso hacia ese oro que los americanos consideran está en manos ajenas. No es de extrañar que por eso hayan bautizado a este equipo como Redeem Team: El Equipo al Rescate.



