Gasol mete 32 puntos y se declara listo para Pekín

Baloncesto. Selección | España 103 - Hungría 45

Gasol mete 32 puntos y se declara listo para Pekín

Gasol mete 32 puntos y se declara listo para Pekín

javier belver

España arrolla y se divierte ante la debilísima Hungría

Por si en China pasa hambre con las galletas de arroz, la Selección se pegó ayer el penúltimo atracón en su tierra. Esta vez en Zaragoza, en el precioso Príncipe Felipe, ante la animosa Hungría que, como en el fútbol, también tuvo edad de oro. En 1955, un año después de que los futboleros perdiesen la final de Berna, los magiares ganaron el oro en el Eurobasket de Budapest. Tienen una plata y un bronce más, pero eso igual no lo saben ni los que jugaron ayer.

Los más glotones del banquete, decíamos, fueron los Gasol, que para eso son los más grandes. Pau, que tiene a su fisioterapeuta particular, Joaquín Juan, de gira con él por España, empieza a engrasar la maquinaria. Un cuerpo tan grande necesita un tiempo grande. Nos dice Joaquín Juan en el hotel Boston de Zaragoza que Gasol y sus tobillos están como nunca. Nos esperan grandes noticias en Pekín. Pau, ayudado por la debilidad de los húngaros, anotó hasta que se hartó y, por más que su carrera esté jalonada de grandes logros, un poco de autoestima que nunca viene mal. Marc fue un socio de lujo y Aíto aprovechó la fragilidad del rival para probar a los hermanos juntos. Aíto lleva tiempo dándole vueltas a un plan que, en cuanto Pau esté a tope, activará.

Zaragoza, que se volcó, lo pasó fenomenal, porque es imposible no divertirse con la Selección. Las travesuras de Ricky el abusón, como le dicen con cariño en Badalona, las bombas de Navarro (lástima de lesión), los brazos largos de Jiménez, el físico imponente de Calderón, un taponazo de Garbajosa, la canasta final de Mumbrú. Además, España hace su juego sin humillar al rival. Le sale natural, tiene ese talento y es respetuoso hasta el extremo. Nocioni, malas pulgas, tendrá que buscar el circo en casa. La gira de España, que el domingo vuela hacia Shanghai, se va apagando entre baños de masas, victorias aplastantes como la de ayer ante Hungría (la primera en la que alcanza más de 100 puntos) y una placentera sensación de superioridad bien entendida. Y, días después de la primera exhibición de Estados Unidos ante Canadá, el puño en la mesa de Gasol. Si las noticias llegan volando de Las Vegas, es muy posible que hasta allí también reboten los ecos de las exhibiciones de la Selección de Gasol. Este año lo tienen más fácil para estar informados. Kobe Bryant habla español.