"No soy un diez en nada, tengo que mejorar todo"
Ganando la carrera al tiempo, Ricard Rubio, que se convirtió en Ricky, ya comparte vestuario con los grandes. El Joventut aún le mantiene en silencio pero Aíto le sacó ayer al recreo con AS. 17 años, divino tesoro.


Usted estaba en la historia antes de llegar a la Absoluta. Con la cadete hizo más de 50 puntos a Rusia en la final del Europeo de Linares 2006.
Ese partido ya pasó, es historia, no puedo vivir de eso. Ojalá algún día pueda hacer alguno igual.
El Joventut le ha tenido tres años en silencio, muy alejado del entorno. ¿Ya es el momento de hablar?
Decidí no hablar porque estaba en el colegio y si añadía prensa a los entrenamientos iba a tener un boom en mi cabeza. Ahora me siento más en un equipo profesional y creo que ya es momento de hablar más a menudo.
¿Se siente entonces ahora ya profesional de pleno?
Me quedan dos años de bachillerato todavía, pero sí.
Usted se aburrió del fútbol y se pasó al baloncesto. Ahora se alegrará de aquella decisión que tomó.
¡Quién sabe! En el fútbol también era bueno. Pero me aburría, jugaba de delantero y a mí me gusta controlar todo.
Estos primeros días en San Fernando estarán siendo fascinantes para usted.
Hace cuatro años veía a estos jugadores por la tele y ahora me chocan la mano como a uno más. Es increíble.
¿Ha recogido ya muchas colchonetas?
Me han acogido muy bien y no me han hecho muchas novatadas. No noto que sea diferente, sino uno más.
Se habló de aquella ausencia de Gasol en Sydney, cuando ya parecía preparado. A Aíto no le ha temblado el pulso para llevarle.
La edad no importa, es algo que está en el DNI. Siempre voy a pensar así.
Sus amigos se estarán tirando de los pelos.
Por todo. Pasé de ver los partidos en el Olímpico con ellos a que me vieran jugar. Es una pasada. Te dicen: 'Vas a ver a este jugador, a éste, qué suerte'. Y lo es.
¿Conocía a Gasol antes de la presentación de Madrid?
Había coincidido un par de veces con él, pero no le conocía personalmente. Es un tío muy humilde. Pensaba que igual estaba subido por ser una estrella en la NBA y que tal vez miraría por encima del hombro. Me sorprendió la gran humildad que tiene y la verdad es que le admiro.
Le trae Aíto, pero de Masnou a aquí habrá muchos nombres por el camino.
No voy a decir ninguno porque si no me dejaría a alguien y quedaría mal siempre. Me han enseñado todo lo que sé.
¿Qué intenta mejorar?
Todo el mundo dice que me falta tiro, pero me falta todo. Tengo que mejorarlo todo. La mano izquierda y la derecha, el tiro, todo. No soy un diez en nada, eso es seguro.
¿El mejor consejo que le han dado estos días?
Coge lo mejor de todos.
La gente se pregunta cómo es Ricky fuera de la pista.
Como un niño de 17 años. Voy a la playa en verano, al cine y a conocer chicas.
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¿Y un ídolo?
No soy muy de ídolos, pero Jordan fue un icono.



