FINAL NBA | LAKERS 87 - CELTICS 81

Los Lakers recurren al drama para seguir con vida

Alta tensión en el Staples Center, donde los Lakers sufrieron hasta el final para sumar un triunfo (87-81) que evita un 0-3 en contra que hubiera dejado la lucha por el anillo prácticamente vista para sentencia. Los angelinos, que iniciaron con el marcador en contra el último cuarto, se alimentaron de la inspiración de Vujacic y del peso de un concentrado Kobe Bryant. Pau Gasol realizó un mal partido pero fue importante en los minutos decisivos del último cuarto, mientras que Boston acusó en exceso la mala actuación de Garnett y Pierce y los problemas físicos de Rondo.

<strong>La gran actuación de Bryant posibilita a los Lakers recortar distancias ante los Celtics en la final de la NBA  (2-1)</strong>
Juanma Rubio
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
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Solamente una vez, con el formato de partidos 2-3-2, se ha remontado un 2-0. Fue Miami ante Dallas en 2006, exhibición antológica de Dwyane Wade mediante. Después del 2-0 en Dallas y ante unos Mavericks de planta imperial, los Heat sufrieron lo indecible en el tercer partido para no verse con más de medio cuerpo fuera de la eliminatoria. Ganaron ese partido, el primero en su pista, y la serie cambió de dirección, encajando piezas en los Heat y desmontando la maquinaria pesada de los Mavs.

Y los Lakers, con la vista puesta en este antecendente, eligieron una vía similar y casi masoquista para alcanzar el 2-1. Sufrieron hasta el extremo, lucharon y sudaron hasta encontrar martillos con los que suplir la seda que les había bastado en muchos momentos de las anteriores rondas de playoffs y que apenas aparece ante los abrasivos Celtics. El 87-81 final, más allá del juego, les aporta aire en plena amenaza de asfixia, un primer punto de sutura para las cicatrices y, quizá, un puente hacia una recuperación de valores que les permita seguir volteando la serie. Al menos han conservado uno de esos valores: el Staples Center sigue siendo terreno prohibido para los visitantes en estos playoffs 2008. Y así debe seguir el próximo jueves, donde un 2-2 pondría unas cuantas balanzas, obviamente no la de la ventaja de campo, de nuevo en equilibrio. No digamos si los Lakers lo logran con un salto cualitativo en su juego.

Un héroe por sorpresa para acompañar al liderazgo de Kobe

Los Lakers subieron el tono en defensa, con la excepción de sus peores minutos del tercer cuarto. Phil Jackson movió piezas para colocar a Fisher sobre Allen (recurso que funcionó de salida) y sobre Rondo a un Kobe que flotaba mucho al base para ahogar con ayudas a Paul Pierce, además de encargarse de subir el balón. Doc Rivers, por su parte, prefirió tener asumido un posible (y previsible) partidazo del escolta angelino y basó su defensa en frenar al resto del quinteto rival. Y esto le funcionó durante muchos minutos, sobre todo porque hay jugadores que siguen sin entrar mentalmente en la serie. El caso más claro es de un jugador tan necesario para los Lakers como Odom, que de nuevo se cargó muy rápido de faltas, no anotó en el primer tiempo y terminó con 4 puntos, 9 rebotes, 2/9 en tiros y un rosario de malas acciones ofensivas. Fisher, desgastado en defensa y un de nuevo intrascendente Radmanovic tampoco aportaban apenas en ataque, y Pau Gasol firmó un partido pésimo hasta que encontró redención en el último cuarto. Su primera canasta en juego llegó casi al final del tercer cuarto, pero en el último período sumó 6 de sus 12 rebotes y 5 de sus 9 puntos, todos en el momento clave, cuando el partido cambió definitivamente de dueño (del último empate, 66-66, al 77-70). En esos minutos Gasol, e incluso el todavía más desacertado Odom, participaron de un arrebato de furia de los Lakers en defensa, a la desesperada, con el alma en juego y con hambre para pelear los rebotes trascendentales a unos Celtics que estaban dominando de nuevo los aros hasta ese momento.

Con casi todo su quinteto desactivado, los Lakers tampoco encontraron consuelo en la multiplicación de opciones desde la línea de personal. Esta vez lanzaron 34 pero fallaron 21, con series impropias del propio Gasol (3/8, igual que en tiros de campo) y de Kobe, que firmó un increíble 11/18. Ese factor y la suma de segundas oportunidades bastó para mandar al término del tercer cuarto (60-62) a unos Celtics con dos terceras partes del big-three en cortocircuito. Pero la resolución del partido tuvo un elemento clave, la necesidad absoluta de los Lakers, y dos nombres propios: Bryant y Vujacic.

Kobe mostró en todo momento la determinación necesaria, la concentración idónea en un partido de trascendencia suprema. De salida capitalizó la ofensiva de su equipo, obligado a portar la antorcha de la necesaria recuperación anímica. Anotó 11 de los 20 puntos locales en el primer cuarto, 19 de los 43 al descanso. Y supo, poco a poco, implicar a sus compañeros, ceder responsabilidad hasta permitirse el lujo de no aparecer en algunos ataques trascendentales con el partido en el alero para, eso sí, asumir el mando para poner la puntilla con las dos últimas canastas de su equipo en el último minuto, mientras Boston buscaba el milagro a base de defensa sin faltas. Kobe terminó con 36 puntos y 7 rebotes. Anotó 12 de sus 20 tiros de campo y sólo repartió una asistencia, pero recuperó 2 balones.

Junto a Bryant, los Lakers encontraron por fin aportación por parte de su segunda unidad, con la que vivieron sus mejores minutos en el segundo cuarto (hasta un 40-29 cerca del descanso). Ariza y Farmar anotaron canastas de mérito y, sobre todo, se agigantó la figura de Vujacic, un jugador absolutamente letal cuando afina la puntería. Vujacic fue a este partido lo que Powe al segundo, un escudero tan lujoso como inesperado para el gran capitán (entonces Pierce, esta vez Kobe). El esloveno anotó 20 puntos e incluso capturó 4 rebotes. Sumó 9 puntos en el segundo cuarto y 8 en el último, que él mismo abrió con un triple después de que Phil Jackson le mantuviera en el banquillo durante casi todo el tercer parcial.

Garnett y Pierce, muy por debajo de sus posibilidades

Si Boston no aprovechó la ocasión pese a las dudas y los problemas de los Lakers, fue porque nunca encontró la sintonía de sus estrellas. Del mismo modo, pueden sentirse satisfechos de haber tenido cerca el golpe de gracia a pesar de que Garnett y Pierce sumaban dos puntos por cabeza al descanso. Al final, el alero, determinante en los dos primeros partidos, se quedó en 6 puntos y 6 rebotes, con 2/13 en tiros de campo. Garnett, por su parte, tuvo un día igualmente para el olvido. 12 rebotes pero sólo 5 después del primer cuarto, y 13 puntos pero 6/21 en tiros de campo. Ante esa situación y con Powe de vuelta a la realidad (1 punto), los Celtics vivieron de un inspirado Ray Allen, que anotó 25 puntos (5/7 en triples) pero al que su equipo no encontró en los últimos minutos y, mientras pudo, de un Rondo que se perdió casi todo el segundo tiempo por un problema físico que puede ser un lastre importante para su equipo, que jugó los últimos minutos con House como base, en caso de que le obligue a perderse más partidos de la serie.

Boston demostró, otra vez, que es mejor en la lucha física, en partido a pocos puntos y con el cuchillo entre los dientes, de defensas forzando el fallo rival y cargas brutales por el rebote ofensivo. Pero esta vez perdió porque su rival no podía tolerar la derrota y porque sólo tuvo fluidez en ataque en el tercer cuarto, en el que pasó por encima de los Lakers (17-25) con un parcial de 3/15 en el que Garnett tuvo sus únicos momentos de continuidad positiva en el partido.

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Los Lakers ganaron y el Staples vivió los instantes finales con los nervios al borde del colapso y con una pasión que, en muchas fases del partido, había estado muy por debajo de la que exterioriza el Garden al ritmo del "Beat L.A.". El estallido final demostró, entre gestos de alivio de Jack Nicholson, que esta victoria puede haber vuelto a encender el espíritu tanto de la grada como de un equipo evidentemente tocado tras las derrotas y las malas sensaciones del arranque de la serie.

Las previsiones para el próximo jueves se hacen imposibles porque debe aparecer una versión mejor de Gasol y porque se puede producir la resurrección de Odom o el regreso tras una jornada sabática de Pierce y Garnett. O porque no se sabe cómo estará Rondo y cómo irán respondiendo los jugadores a una serie que ya acumula tres partidos muy duros. Quizá llegue el golpe de gracia de Boston o quizá los Lakers sigan recuperando terreno, tal vez con otra exhibición de espíritu de supervivencia o tal vez con una mejora que le acerque a su estado moral óptimo. Todas las respuestas el próximo jueves, otra vez en el Staples, otra vez con los Lakers obligados a ganar...o ganar.

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