Paul Pierce o el angelino que 'mató' a los Lakers
No empezó bien la final NBA para los Lakers de Pau Gasol. El equipo angelino no pudo con unos Celtics liderados por Paul Pierce. Garnett se erigió como la gran pesadilla del de Sant Boi, que no tuvo mucha fortuna de cara al aro. Mañana, segundo asalto en el TD Banknorth Garden.


Cuando Paul Pierce cruzó el vestuario, con la toalla a la cintura y la pierna derecha renqueante, insinuó que se marchaba directamente a casa. No lo hizo. Los periodistas le esperaban a él, como una hora antes había hecho la grada del TD Banknorth Garden. ¿Tiene la palabra héroe un peso especial en playoffs? A veces. Como en el primer partido, cuando el jugador franquicia de los Celtics se lesionó pero regresó a la cancha erigido en salvador, o como cuando lo hizo Willis Reed (Knicks) en las finales de 1970, tambien con los Lakers como rivales. De nuevo el flashback en esta final que se coloca con 1-0 a favor de los de Boston tras un partido en el que Gasol sufrió para frenar a Kevin Garnett y en el que Kobe Bryant no vio la luz.
Con 58-62 a favor de los Lakers y 19 minutos aún por delante de la primera batalla, Pierce cayó al suelo y no pudo levantarse. "Oí un clic en mi rodilla", diría después. El "clic" le dejó lívido, zumbó en los oídos de Doc Rivers y heló a los 18.624 aficionados. Pierce había sido clave en el arranque del tercer cuarto al encadenar ocho puntos (incluido un 3+1) que devolvieron la ventaja a los de Massachusetts (54-53). Minutos después, Pierce era llevado en volandas por Scalabrine y Tony Allen a vestuarios. ¿Falsa alarma? Quizá, aunque no se sabrá el verdadero alcance de su lesión hasta las próximas horas.
Adrenalina.
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Lo cierto es que con 62-62, el marcador mostraba a Pierce volviendo a la cancha. Gritos en la grada, ovación, la música de Rocky Adrenalina pura. Y si hay gestos que valen un partido, incluso una eliminatoria, ése puede ser uno de ellos. A partir de ahí los Lakers se hundieron pese a que Gasol empezó a coger rebotes: cero al descanso, ocho al final del duelo. Sin embargo, no anotaba, los Lakers se abonaban al uno-contra-cinco y los Celtics alimentaban su leyenda de equipo con carácter. Irlandés, vamos. La renta angelina al descanso (46-51) desapareció y eran los locales quienes abrían brecha. Fisher no podía con Rondo, Gasol (15 puntos, 8 rebotes y 4 asistencias) apenas recibía balones, los reservas de Boston aportaban más y Bryant -individualista- echaba al aire una moneda que sólo escondía cruces.
El último respiro angelino lo ahogó Garnett con un monumental mate. Boston ponía el 1-0 en la serie y Phil Jackson y sus cabizbajos lakers se encaminaban el vestuario. Pero Perkins está tocado (tobillo izquierdo) y Pierce, también. Aunque su estado sea un misterio incluso para su entrenador. "Le voy a decir lo que ya he repetido a sus compañeros: Doc es mi apodo. Sólo eso, no es real", bromeó. Veremos si el 1-0 es suficiente alivio para la rodilla de Pierce. El angelino que mató a los angelinos.



