Ginobili y Duncan reaniman a San Antonio
Tras un inicio titubeante, los Spurs recuperaron su mejor imagen de la mano de Ginobili, decisivo cuando su equipo no terminaba de arrancar, y un espectacular Tim Duncan, que impuso su ley en la zona. Los Lakers mostraron una cara muy irregular, demasiado para aspirar a ganar en una pista tan caliente como el AT&T Center.


Era previsible. Porque los Spurs tenían que reaccionar y porque está sucediendo a lo largo de estos playoffs 2008. Los equipos no se limitan a ganar como locales: se transforman. Lo que 48 horas antes es impotencia y frustración se convierte en furia y determinación. Como ante New Orleans, San Antonio se recuperó de las dos derrotas iniciales con un partido en evidente progresión. De menos a más en una dinámica que sepultó de forma agónica a los jóvenes Hornets y que deberán gestionar con sumo cuidado los Lakers. Porque el campeón ha aterrizado en la final del Oeste, y lo ha hecho con un triunfo incontestable (103-84) en el primer partido en el AT&T Center y sin dar opción al fatal 3-0. Queda ver cómo se desencadena la guerra psicológica de ahora en adelante y cómo reaccionan los angelinos ante un rival tan rocoso como experto, que ha recuperado buena parte del crédito perdido el pasado viernes en el Staples. Y lo ha hecho con dos nombres propios: Manu Ginobili y Tim Duncan.
Ginobili despierta a los Spurs y Duncan remata el trabajo
El espectacular vuelco (de perder de 30 a ganar de 19) no se anunció de salida sino que llegó de la mano ejecutora de Ginobili. Con él en el banquillo, San Antonio no tuvo un arranque salvaje, sino que se volvió a mostrar farragoso en ataque y permisivo en defensa. Los Lakers, con Kobe inspirado, viajaron hasta un 8-15 que permitía soñar con el mazazo definitivo a la serie, algo que definitivamente no entraba en los planes de Ginobili. El argentino ingresó en la pista con 2 triples consecutivos (14-15) y logró 14 puntos en un segundo cuarto en el se decidió el partido con un parcial de 28-15 que incluyó 9 puntos consecutivos del alero argentino (dos triples -5/7 en total- y un 2+1) para cerrar la última ventaja visitante y promover el vuelco definitivo. Ginobili anotó 30 puntos, 22 en un primer tiempo en el que, poco a poco, San Antonio fue despertando hasta mostrar por momentos su mejor versión, con el big-three produciendo, los secundarios sintiéndose importantes y los Lakers congestionados en ataque, sin su fluidez habitual y limitados a acciones individuales.
Y, como tampoco era el día de las individualidades, el segundo tiempo fue un quiero y no puedo para los de Phil Jackson, sometidos al tremendo desgaste mental que supone jugar contra los Spurs cuando éstos parecen capaces de responder a todas tus armas, de minimizar cualquier intento de solución que se ponga en práctica. El tercer cuarto fue duro, tenso y dominado por las defensas. Con la sensación clara de que se estaba decidiendo el choque si los Lakers no conseguían reducir una ventaja que se mantenía estable en torno a la décena de puntos. En el inicio del último parcial, Farmar (10 puntos confirmando su recuperación tras sus malas prestaciones ante Nuggets y Jazz) lograba un triple que quería aparentar que había partido (69-60) a pesar de que las sensaciones en la pista apuntaban en sentido contrario.
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Entonces San Antonio logró un parcial de 10-0 que cerraba el debate (79-60) antes de capear sin pestañear el intento a la desesperada de Kobe, que logró cuatro triples casi consecutivos pero que apenas pudo hacer cosquillas a unos Spurs ya absolutamente reafirmados. En ese último cuarto aparecieron hombres como Oberto o Barry, que adelantó en la rotación a Udoka, pero el dueño y señor del partido, tras la excepcional ráfaga de Ginobili, fue Tim Duncan, cuyos números hablan por sí solos: 22 puntos, 21 rebotes y 5 asistencias. Una pesadilla para Gasol, demasiado blando en defensa, donde tuvo momentos de muy mala lectura que se unieron a un partido muy gris en ataque (7/18). Al final, 15 puntos y 5 rebotes. Apenas resolvió bien un par ganchos ante Duncan, pero estuvo errático en posiciones en las que acostumbra a anotar. En la línea de su equipo, que naufragó incluso en los tiros libres (8/17) y mejor en cualquier caso que un Odom negado. A pesar de su intensidad constante (11 rebotes, 6 asistencias), el alero perdió 5 balones y tuvo un día nefasto ante canasta: 7 puntos, 2/11 y 3/8 en tiros libres.
Así se podría seguir con un desaparecido Fisher (2 puntos), con un desacertado Vujacic (4) o con un intrascendente Walton. Kobe, por su parte, vivió demasiados minutos de oscuridad ante la defensa tejana y aportó menos de lo que necesitaba su equipo en la parte central del partido, tras sus 8 puntos del arranque y antes de su colección final de triples. Aún así, anotó 30 puntos y capturó 5 rebotes. Los Lakers se quedaron esta vez en 13 asistencias por las 22 de su rival, 5 de ellas de un Parker que anotó 20 puntos. En total, 72 puntos del big-three tejano por los 52 de Kobe, Gasol y Odom. San Antonio remató además sus estadísticas con un brillante 10/18 en triples que confirmaba que la final del Oeste no estaba ni mucho menos finiquitada cuando los Lakers cerraron el 2-0 a ritmo de exhibición. Lejos del Staples y en la caldera del AT&T Center, hace falta mucho más para sorprender a unos Spurs que además jugaban con el agua al cuello. Hace falta que la defensa sea constante, y que a los buenos momentos de ésta no les acompañe una sucesión de malas decisiones en ataque. Hace falta recuperar la agilidad ofensiva y el ritmo idóneo de juego. Y hace falta la versión óptima de Bryant, más energía de Gasol, más acierto de Odom... Aún así, los Lakers siguen teniendo una oportunidad para dejar la eliminatoria casi cerrada. Han perdido la primera opción, queda otra. Será el martes.



