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Boston sigue firme en casa y se adelanta en la final del Este

La final del Este comenzó con triunfo local. Los Celtics, 48 horas después de eliminar a Cavaliers, sometieron a unos Pistons que llevaban seis días sin jugar, y demostraron una vez más que tienen dos caras en estos playoffs: imparables en casa y desaparecidos a domicilio. Detroit sólo igualó en algunas fases la intensidad defensiva de su rival y encajó una derrota que les obliga a forzar la máquina en el segundo partido, ya que su claro objetivo es viajar de vuelta al Palace of Auburn Hills con un triunfo en su casillero.

<strong>BOSTON NO CEDE EN EL GARDEN.</strong> Siguen los Celtics imparables en su cancha y se impusieron a los Pistons en el primer partido de la final del Este.
Juanma Rubio
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
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Comenzó la gran final del Este, el esperado duelo entre los dos grandes dominadores de la Conferencia y las dos mejores marcas de toda la liga en la temporada regular. Y comenzó con triunfo local (88-79). Boston ganó 48 horas después de terminar con la heroica resistencia de LeBron James. Detroit perdió seis días después de solventar con oficio y rapidez su semifinal ante Orlando. La pérdida de rodaje de los de Saunders fue más importante que el cansancio de los de Doc Rivers. O simplemente se trata de una victoria previsible para unos Celtics que, en playoffs, resultan tan terribles en su pista (ya 9-0) como inofensivos a domicilio (0-6). El hecho es que, ganando todos los partidos en casa, serán campeones. Hasta ahora se están ajustando a esa medida de una forma exagerada y peligrosa.

Peligrosa porque Detroit seguramente redoblará su intensidad de cara al segundo partido, sabedor de que un 2-0 sería tan duro en su contra como ventajoso un 1-1 antes de viajar a su pista. Boston, por el contrario, no podía permitirse un tropiezo que les dejara ya a expensas de su rival y que multiplicará las dudas en un equipo que ha generado demasiadas en las dos primeras eliminatorias.

Defensa, Kevin Garnett y Paul Pierce

Las armas de los Celtics para adelantarse en la final fueron las mismas de casi siempre en estos playoffs. Algunos de sus problemas también persistieron. Aún así, se impusieron con cierta solvencia y, pese a que el marcador nunca fue definitivo hasta los dos últimos minutos, mostraron autoridad en el segundo tiempo ante unos Pistons con demasiadas cosas en contra, la principal el bajo estado de Billups, que volvía tras su lesión ante los Magic. Mr. Big Shoot se quedó en 9 puntos y no tuvo peso en el partido, sumando las mismas asistencias (2) que pérdidas de balón. Eso se unió a un partido incompletó de Hamilton, que anotó 15 puntos pero que no hizo ninguna canasta en juego en el primer tiempo y sólo consiguió dos puntos en el último cuarto, y a la evidente derrota de Rasheed en su duelo con Garnett (11 puntos, 5 rebotes y 4 faltas demasiado rápido). Algo mejor estuvo Prince (16 puntos) y sobre todo McDyess (14 puntos, 11 rebotes y buenos porcentajes desde media distancia).

Así las cosas, Boston controló el partido con facilidad en el tercer cuarto, en el que apretó las clavijas en defensa para sumar un parcial de 28-17 que Detroit no tuvo nunca energía para recuperar. Tan sólo amenazó en el último cuarto con acercamientos a 6 puntos, el último 79-73 a falta de 4 minutos. Entonces llegó la sentencia, ejecutada por Pierce y un Rondo que sumó 5 puntos para poner la puntilla (86-75) tras un triple que era sólo el segundo de su equipo (2/9). El primero lo había anotado House al límite del tercer cuarto.

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Sí acertaron los Celtics en la zona, donde sumaron con demasiada facilidad ante la menos dura de lo habitual defensa de su rival. Eso les permitió alcanzar un 52% en tiros de campo, con muchas canastas bajo el aro y unos cuantos contragolpes motivados por sus mejores momentos defensivos, con Garnett una vez como protagonista. Big Ticket fue además el jugador más efectivo en ataque (26 puntos, 9 rebotes) y volvió a formar la pareja decisiva junto a Paul Pierce (22 puntos, 6 rebotes, 6 asistencias). Allen se quedó en 9 puntos a pesar de que trató de tener presencia en el partido. Pero las musas le tienen abandonado y firmó un 3/10 en tiros, 0/1 en triples. Rondo (11 puntos, 7 asistencias) y Perkins (5 puntos y 10 rebotes, 8 de ellos en el primer cuarto) cumplieron en un trabajo sucio en el que apoyaron también Posey, PJ Brown, Powe o Eddie House, recuperado para la rotación ante el mal momento de Sam Cassell.

El jueves se disputa el segundo partido, de nuevo en el TD Banknorth Garden de Boston. Si ganan los Celtics, pondrán en apuros a su rival y terminarán de recuperar sus buenas sensaciones de cara a lograr, en el durísimo Palace de la MoTown, lo que no pudieron en Atlanta o Cleveland. Los Pistons, por su parte y pendientes de la recuperación plena de Billups, jugarán con mucho margen de mejora con respecto a este primer partido y con la necesidad de subir sus prestaciones para no quedarse un año más a las puertas de la gran final. Para ello deben ganar irremediablemente en Boston y, de momento, ya han desaprovechado la primera oportunidad de lo que, en cualquier caso, será presumiblemente una larga batalla.

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