Los Lakers asaltan la caldera de Utah y jugarán la final del Oeste
No habrá sépitmo partido porque los Lakers lograron lo que parecía imposible en la serie: una victoria a domicilio. Tras más de tres cuartos de abrumadora superioridad, los de Phil Jackson se complicaron al final y los Jazz, en una remontada heroica y a la desesperada, tuvieron dos triples para forzar la prórroga en el último ataque del partido. Al final, 4-2 para los angelinos que esperan rival del séptimo partido entre Hornets y Spurs.


Durante casi tres cuartos y medio resultó tan fácil que daba miedo. O vértigo; Pero en cualquier caso había que frotarse los ojos para comprobar como, con una autoridad incontestable, los Lakers domaban a los Jazz en el infierno de Salt Lake City y avanzaban sin contratiempos hacia la final del Oeste. 20-33 al final del primer cuarto, 43-62 en el descanso y 70-86 para cerrar el tercer parcial. Incluso entonces era imposible imaginar a Utah sin capacidad de reacción a doce minutos de marcharse de vacaciones. Y la reacción llegó, y el final del partido fue uno de esos maravillosos episodios de taquicardia que ofrecen los playoffs.
Pasados tres minutos de ese último cuarto nada había cambiado (72-89) y, justo cuando parecía que se podía respirar definitivamente, empezó a anotar un salvaje Milsap (10 puntos casi consecutivos) y el público volvió a creer y a exhibir su esperanza a base de decibelios. Por primera vez desde el primer cuarto, los Jazz rebajaban la ventaja a menos de diez puntos: 84-93. Entonces todo pareció volver a su cauce de la mano de Bryant, que enlazó 6 puntos (triple y 2+1, 84-99) mientras Boozer cometía la sexta falta. Pero Utah ofreció, de la forma más barroca posible, un ejercicio de resistencia final basado en cinco triples consecutivos con la firma de Okur (2), Williams y un Kirilenko (2) que había fallado los 8 lanzamientos de tres que había intentado a lo largo de la semifinal. En medio de ese torbellino de brillante locura a contrarreloj de los locales, los Lakers templaron la muñeca desde la línea de tiros libres hasta que Fisher, con apenas 12 segundos por jugar, falló y dejó el milagro a tiro (105-108). En ese último ataque, quien lo hubiera dicho pocos minutos antes, los Jazz tuvieron dos lanzamientos para forzar la prórroga. Pero fallaron. Falló Okur y falló a la desesperada Deron Williams, y el partido terminó. Fin de la serie, 4-2 y caras de felicidad y, sobre todo, alivio, en los jugadores de los Lakers.
Un primer tiempo perfecto
Utah murió, al menos con dramatismo, en una pista que ha sido prácitamente innacesible esta temporada pero en la que ganaron los Rockets en primera ronda y en la que supieron ganar los Lakers el partido decisivo, el que evitaba el trance del séptimo. Y lo hicieron gracias a un primer tiempo excepcional, silenciando al público desde el arranque (12-24 en el minuto 8) y exhibiendo todas sus variantes en ataque ante unos Jazz desconocidos, con Deron perdido y Boozer y Okur ofuscados.
Con la ventaja rondando los 20 puntos, los Jazz nunca soñaron con la remontada hasta el tramo final. Nunca enlazaron un parcial que les devolviera el vigor y lo máximo que conseguían era un intercambio de canastas que venía de perlas al equipo que mandaba en el partido. Kobe jugó con inteligencia (9-19 en tiros) y concentró su anotación en el primer y último cuarto para terminar con 34 puntos, 8 rebotes y 6 asistencias. Odom está vez trabajo sin descanso pero sin demasiado brillo (13+9), pero los Lakers tienen plan B e incluso plan C. Fisher (16 puntos, 3 robos de balón) y Vujacic (12 puntos, 5/7 en tiros) estuvieron inspirados, Radmanovic sólido (12 puntos), Farmar por fin sensato, Turiaf intenso (2 tapones) y Gasol concentrado y mostrando un perfil totalmente de playoffs, con más actitud defensiva y más intimidación. Tras un primer tiempo gris en ataque, despertó en el tercer cuarto (9 puntos) para redondear otra actuación importante: 17 puntos, 13 rebotes, 4 tapones.
Noticias relacionadas
Si Deron Williams se va al descanso con 9 puntos y 2 asistencias (terminó con 21+14) Utah se siente inferior. Si Boozer aporta (12 puntos, 14 rebotes) pero falla 11 tiros de campo y se carga de personales (incluso los árbitros dejaron un par de guiños a los Lakers, algo inimaginable en Salt Lake City), Jerry Sloan se desespera en el banquillo. Phil Jackson, su demonio particular desde los tiempos de Jordan, Stockton y Malone, le ganó las partidas de las rotaciones y la mentalización del equipo. Los Lakers firmaron un 7/11 en triples por el 9/24 de los Jazz, dato que incluye los cinco consecutivos que casi obran la gesta. Utah vivió muchos minutos tan sólo de su superioridad, como a lo largo de toda la serie, en el rebote en ataque, donde sumaron 20 por los 5 de Lakers. Y Okur (16 puntos, 10 rebotes) pudo ser héroe pero fue una sombra durante demasiados minutos.
La conclusión es que, tras cinco duras batallas, a los Jazz se le desencajaron demasiadas piezas en el momento en el que la precisión es un bien sagrado. Y se despiden de la temporada después de no haber estado nunca por delante en los dos últimos partidos de una serie que, al final, clasifica y reafirma a los Lakers, que esperan rival. El lunes, San Antonio y New Orleans, ellos sí, se jugarán la vida a una carta en el New Orleans Arena. El ganador se las verá con un equipo que tendrá ventaja de campo y que ha sorteado un escollo brutal ante uno de los equipos más competitivos de la liga. Y eso debería duplicar su confianza después de competir, brillar, sufrir y ganar en el EnergySolutions Arena, que despidió a su equipo en pie como premio a una brillante temporada. Otros, en cambio, todavía no dicen adiós y esperan enemigo para el último escalón hacia el asalto final al anillo.



