Gasol sella un triunfo vital para los Lakers
De la agonía al éxtasis. El Staples estalló cuando su equipo aseguró la victoria en el quinto partido ante Utah Jazz. Gasol fue el ejecutor en los instantes decisivos y aseguró el 3-2 en una serie que vuelve ahora a Utah, donde los Lakers pueden sellar su pase a la final del Oeste. Si pierden, les quedará el séptimo partido, otra vez en L.A., donde aún no han perdido en playoffs.


Victoria fundamental para los Lakers (111-104) desde un punto de vista tanto material como espiritual. Material porque supone el 3-2 que mantiene la ventaja de campo en el bolsillo angelino en un emparejamiento marcado por los triunfos locales (como el Hornets-Spurs, como el Celtics-Cavaliers...). Espiritual porque significa muchas cosas para los de Phil Jackson. Ante todo, retomar el pulso a la serie tras salir tocados de Utah con dos derrotas seguidas, la segunda tras una prórroga que dejó heridas psicológicas y físicas (en la espalda de Kobe). Y también porque demuestra a los Jazz que se enfrentan a un rival que sabe apretar los dientes y competir. Ese parecía hasta ahora el terreno de los de Sloan, que sin embargo esta vez han sido los damnificados por un final de infarto con un protagonista principal: Pau Gasol.
El pívot español se puso el traje de héroe que casi siempre viste Bryant. En el último minuto y con 103-102, anotó los 4 puntos que aseguraron el triunfo. Primero por clase, bailando en el poste a Okur, y después por raza, reboteando en ataque y machacando el 107-102 tras fallo del propio turco que, sin querer, puede haber enseñado a Gasol en esta serie una valiosa lección sobre los playoffs, porque el de Sant Boi se lanzó como una bestia sobre los rebotes en ataque decisivos, entrando al cuerpo a cuerpo, puede que incluso cometiendo faltas, frente al propio Okur, acostumbrado, hasta ahora y junto a Boozer, a ganar la tostada física y la partida mental bajo la zona. Esta vez no fue así, y el Staples Center se puso en pie para ovacionar al jugador que certificó un 3-2 que vale mucho más que oro, y que permitirá a los Lakers jugar en el infierno de Salt Lake City sin presión y con la oportunidad de tumbar definitivamente a su rival si este ofrece la más mínima señal de flaqueza.
El partido de Gasol, antes de es minuto mágico, fue extraño pero completo. En el primer cuarto pasó desapercibido aunque repartió 4 asistencias. En el segundo concentró sus mejores minutos quizá de toda la serie y se fue al descanso con 15 puntos, 4 rebotes, 6 asistencias y 2 tapones. Al final, números de primer nivel: 21 puntos, 6 rebotes (todos en ataque), 8 asistencias y 4 tapones.
Utah resiste hasta el final de la mano de Williams
Pau fue puntal del big-three angelino, que respondió a las necesidades de un choque que fue puro nervio, tensión y sudor. Un quinto partido de una semifinal del Oeste, en definitiva. Odom anotó 22 puntos y capturó 11 rebotes pero, sobre todo, portó la antorcha que encendió a su equipo en los peores momentos, con tres mates espectaculares en el último cuarto tras inteligentes asistencias de Gasol y un Bryant que, por su parte, se dosificó, quizá por sus problemas de espalda, en cualquier caso con profunda inteligencia competitiva. Esta vez no acaparó el balón en el último cuarto y jugó más que nunca para el equipo. De sus más de 30 tiros en el cuarto partido pasó a 10 (6/10). Pero repartió 7 asistencias fundamentales y capturó 6 rebotes, y sus 13 tiros libres convertidos le dispararon hasta los 26 puntos.
Los Jazz son ahora los que quedan con la moral tocada. Al contrario que en los dos primeros partidos en Los Angeles, no se despegaron nunca en una exhibición de su tenacidad habitual. Rocosos al máximo, resistieron a un inicio marcado por el griterío de la grada y los cinco puntos consecutivos con los que les recibió Kobe Bryant para despejar dudas sobre su estado físico. Resistieron pacientes y terminaron por andar el mismo camino que su rival (81-81 al término del tercer cuarto) sin los altibajos de los de Phil Jackson, que disfrutan cuando corren pero sufren lo indecible en el cinco contra cinco ante la fortaleza en el rebote ofensivo de un rival liderado por un Deron Williams que fue una pesadilla: 27 puntos, 10 asistencias. Además, Brewer logró 16 puntos con los que nadie contaba (10 en el primer cuarto), y Sloan se frotaba las manos, confiado en el trabajo sucio de Boozer (18 puntos, 12 rebotes) y en la intensidad defensiva de Kirikenko sobre Kobe. Okur, pese a su doble-doble (13 puntos, 12 rebotes) estuvo excesivamente irregular.
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La cuestión es que esta vez los Lakers fueron los que pusieron fuego y concentración a los minutos finales. Resisitiendo el arranque del último cuarto sin Odom, Bryant y Fisher y asegurando después el triunfo. El base estuvo notable. Anotó 14 puntos, repartió 5 asistencias, robó 4 balones y esta vez no se cargó demasiado rápido de faltas ante el demonio Williams. Radmanovic tuvo uno de su días positivos, sobre todo en el primer cuarto (15 puntos en total) y Farmar mostró ciertos síntomas de mejora con puntos importantes y dirección mucho más estable. Justo en el día en el que fallaron Walton (1 punto) y Vujacic (6 en una serie de 1/11 adornada por algunas decisiones en ataque que pudieron ser fatales para su equipo).
El triunfo, en suma, se quedó en Los Angeles, donde la grada ya olfatea la final de la Conferencia Oeste. El viernes, en Salt Lake City, los Lakers tendrán la opción de dar un golpe de mano que extinga el drama y sentencie la serie. Si se cumple la lógica y los Jazz no fallan en sus hirvientes trincheras del EnergySolutions Arena, todo quedará en manos del séptimo partido...en el Staples. Una garantía en estos playoffs (7-0) y un derecho que los Lakers se ganaron en temporada regular y al que se han acogido en este quinto partido a base de nervio, ganando en un día en el que no había otra opción. Y esa es la forma, ni más ni menos, de no desviarse del intrincado camino que conduce al anillo...



