Mr. Plastilina, la pieza que marca las diferencias

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El lituano Ramunas Siskauskas no es tan popular como Jasikevicius, ni como su compañero Papalukas, pero es uno de los aleros más determinantes. Un Bodiroga con muchas nueces y poco ruido, una estrella silenciosa. Fue clave en el triunfo del Panathinaikos la pasada campaña y en esta es el más valorado del CSKA. Messina pidió su fichaje y el campeón ruso se lo arrebató a Obradovic por un traspaso de un millón de euros y un contrato de altos vuelos, más de dos millones por campaña, en el Top 3 del baloncesto continental.
Siskauskas es la pieza que marca las diferencias, la pieza que llevó al éxito al Panathinaikos en 2007 (30 de valoración en la final) y que ahora hace favorito al CSKA. Destaca por su técnica, pese a que no empezó a jugar hasta los 16 años. Antes se pasaba el día afinando puntería en vasos, tazas y donde pudiera encestar sus pelotas de papel. Le llaman El Pippen del Báltico o Plastilina, por su flexibilidad. Es humilde y tan tímido que a su mujer la conoció por teléfono. En la pista es otro cantar.



