El futuro del patio del colegio

Noticias relacionadas
Siempre me ha chirriado escuchar que el Estudiantes es un club de patio de colegio. Comprendo el signficado romántico, entiendo los lazos que le unen con el instituto Ramiro de Maeztu, su debilidad por la cantera, el respaldo de una afición en edad colegial... Desde la calle Serrano tienen que mantener esas señas de identidad; pero el Estu sólo sobrevivirá si es capaz de desarrollar un club profesional y moderno, capaz de aumentar ingresos y aliviar deudas. Capaz de competir con la élite sin vivir por encima de sus posibilidades. Nada nuevo, porque ese era ya el sueño de su fundador, Antonio Magariños, que habló de robarle fichajes al Madrid y jugar con los mejores equipos de EE UU en una Liga Atlántica.
Parafraseando al catedrático, "todo eso que sucederá a la vuelta de unos 15 años, no impide que nos pongamos serios" al pensar en el duelo del sábado, en el partido más importante en los sesenta años de historia de la entidad. Y hasta que no haya descenso o salvación, dirigentes de la Sociedad Anónima Deportiva, del Club y de la Fundación deben firmar un armisticio. En el Estu hace falta más sentido común y menos fundamentalismos. Todos dicen guardar un plan para salvar al club. Me lo creo. ¡Que lo salven ya!, o que lo hubieran hecho antes. El sábado puede ser tarde.



