La magia de Kobe lidera un triunfo fundamental para los Lakers
Segunda victoria de los Lakers que han cumplido con el objetivo de no dejarse sorprender en los dos primeros partidos de su serie ante Denver. Kobe Bryant, que no lució demasiado en el primer duelo, destrozó con 49 puntos y 10 asistencias a los otra vez demasiado irregulares Nuggets (122-107). Pau Gasol no estuvo esta vez tan brillante, con la defensa rival mucho más pendiente de él. Sin embargo, tuvo un papel muy importante en el tercer cuarto, con el marcador muy ajustado, y terminó con 18 puntos y 10 rebotes.


Denver sabía que tenía que darlo todo para evitar viajar al Pepsi Center con 2-0. En 204 emparejamientos de playoffs, el equipo que ha ganado los dos primeros partidos se ha hecho con la serie en 191 ocasiones. Hay un dato aún más aterrador para los de George Karl. Phil Jackson ha superado las 17 rondas en las que su equipo ha arrancado con un 2-0 como el que ahora tienen los Lakers después de volver a ganar a los Nuggets: 122-107.
Pau Gasol, que aglutinó titulares y elogios tras su pletórico primer partido, cedió el protagonismo a un Kobe Bryant descomunal. Imparable. Excelso. Demostrando que no hay nada que le pueda defender, ni jugador ni sistema, cuando tiene una de sus noches mágicas. Denver encaró con mejores intenciones el segundo partido. Buscó defender más (o simplemente defender). Buscó ajustar una zona para que Gasol no anotara con tanta facilidad bajo el aro. Buscó y buscó, pero de la pizarra de George Karl escapó el talento de Kobe: 49 puntos, 10 asistencias. 18/27 en tiros. 5/9 en triples.
Kobe encauzó primero el partido y lo decidió después. Anotó 20 puntos en un primer cuarto excepcional (8/10 en tiros) y mantuvo la tensión de unos Lakers que no encontraron de salida ni al mejor Gasol ni al mejor Odom. Después jugó tranquilo, anotando menos pero midiendo perfectamente el pulso del encuentro. Cuando la zona de Denver hacía zozobrar a los locales (67-68 tras un parcial de 0-11 en el tercer cuarto), fijó la defensa rival y repartió juego a los jugadores interiores. Y, en el momento decisivo del último cuarto (101-94) llegó la exhibición final. Denver perdió la cabeza con dos técnicas. Kobe anotó los tiros libres correspondientes y un triple que abrió la brecha definitiva (108-94). El resto, el delirio: más triples imposibles, penetraciones indefendibles, canastas a tablero majestuosas, gritos de "M.V.P." en la grada y Denver al diván tras pasar de otear opciones con medio cuarto por jugar a ver el partido destrozado y con Coby Karl, el hijo de George, en pista ante la ovación de un público que siempre le reconoce como lo que es: un guerrero que venció a la enfermedad y superó toda adversidad para seguir jugando al baloncesto.
Gasol, de menos a más
Antes de los hermosos gestos de Phil Jackson, el partido había resultado menos fluído que el primero, con los Lakers madurando peor sus ataques y Denver resistiendo a su manera, sin selección de tiro (33-12 en asistencias para los angelinos) y colgado de las genialidades y errores de Iverson (31 puntos), de los pocos momentos lúcidos de Anthony (23 puntos en una serie de 8/20) o de la aportación de un J.R. Smith infrautilizado otra vez por George Karl (21 puntos en 29 minutos). Camby cerraba su zona mejor que tres días antes y gobernaba el rebote (17 en total). Gasol parecía ausente (4 puntos y 4 rebotes al descanso) y Odom asistía pero anotaba y reboteaba poco hasta que se vio obligado a perderse los minutos calientes del segundo tiempo por sobrecarga de personales.
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Entonces, con posibles problemas en el horizonte, los Lakers se mostraron sólidos, aunque no brillantes (Kobe al margen) y sin florituras mantuvieron un ritmo más constante que el de unos Nuggets que alternan minutos buenos y malos con una facilidad desquiciante, todo fiado al talento de sus (esta noche una vez más) demasiado inestables estrellas. Entonces surgió Gasol, que entró en calor en el tercer cuarto con puntos, rebotes y un pase espectacular para un mate de poster de Bryant. El español acabó firmando buenos números (18 puntos, 10 rebotes y 3 asistencias) y, sobre todo, estuvo a la altura en los momentos decisivos. También fueron apareciendo los triples de Vujacic para martirio de la confusa defensa rival, o la inteligencia de Luke Walton, todo virtudes como jugador de equipo y capaz de trazar movimientos incomprensibles para los marcajes de Denver cerca de la zona. Sin Odom en pista, Walton se convirtió en el tercer eje de los Lakers: 18 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias.
Pero en partidos así, todo queda en segundo plano ante Kobe Bryant. Este es otro registro de los Lakers, capaces de ganar como en el primer partido sin una actuación colosal de su principal estrella, y capaces también de hacer piña al servicio de su maravilloso talento. De una forma o de otra, Phil Jackson tiene cara de cazador y George Karl de cazado. 2-0: objetivo cumplido. En el Pepsi Center se espera a unos Nuggets no más disciplinados pero sí más constantes en su intensidad. Seguramente la serie vuelva a L.A. tras los próximos dos partidos, pero la sensación es de dominio, de superioridad. Denver puede dar algún zarpazo, pero parece difícil que la eliminatoria se escape del zurrón de los Lakers. Es un 2-0 con Kobe, con Pau, con Odom y el resto de una plantilla equilibrada y motivada por, recordemos, Phil Jackson: 17/17 en eliminatorias que arrancan 2-0...



