Toronto estuvo cerca pero se queda muy lejos
Los Raptors volvieron a tener un pésimo inicio, lastrados por las decisiones de sam Mitchell, pero esta vez sí reaccionaron con convicción y estuvieron a punto de lograr un triunfo fundamental. Bosh falló el tiro decisivo y la victoria se quedó en Orlando. Los Magic dominan la serie por 2-0 gracias a un Dwight Howard que volvió a superar el 20+20. Gran partido de Calderón, decisivo en el último cuarto para que su equipo llegara con opciones a los últimos instantes.


A Toronto se le escapó la oportunidad de dar un vuelco gigante a su eliminatoria ante Orlando. Los Magic ganaron (104-103), mandan por 2-0 y viajan con los deberes hechos a Toronto, donde serán recibidos con unos Raptors con la espalda contra la pared. Entregar uno de los dos próximos partidos en casa significaría prácticamente entregar la serie.
Toronto, tras su fiasco del primer partido, perdió esta vez con orgullo y dolor, después de haber tenido el tiro definitivo en sus manos. Bosh, a falta de menos de 2 segundos, falló un lanzamiento demasiado lejano, quizá porque poco antes había tirado otro ataque básico por acercarse demasiado a los dominios de Dwight Howard. Los Raptors ya conocen el sabor amargo de este tipo de derrotas en playoffs. Algo sobre eso aprendieron el pasado año ante los Nets. Pero, al menos, este partido les ha demostrado que pueden plantar batalla a los Magic, que pueden estirar la serie y, sobre todo, que todo esto pasa por volver a ser los Raptors. Lo importante es que también lo haya aprendido definitivamente Sam Mitchell.
Inicio para olvidar y reacción
Porque hay que rebobinar hasta el principio para explicar porque el partido se decidió en última instancia en las manos de Bosh. De salida, el contumaz Mitchell repitió error y plantó en pista a su quinteto de tres hombres altos (Barganani, Nesterovic y Bosh). Si el sábado el resultado tras un cuarto era 43-23, esta vez se fue hasta un 35-18 que dejaba seriamente tocados a los Raptors, desaparecidos, hundidos, heridos por un reguero de pérdidas de balón. Orlando no necesitó un nuevo recital de triples, sólo velocidad a la contra y buen aprovechamiento de la figura gigante de Howard, la pieza clave de esta eliminatoria. El pívot, tras sus 25 puntos+22 rebotes+5 tapones del primer partido, se fue esta vez hasta 29+20+3.
En el segundo cuarto, Toronto comenzó a recortar terreno, más por relajación de Orlando que por méritos reconociblemente propios. En esa dinámica, el equipo fue rearmándose y mejorando por inercia su tono en cada jugada, hasta que por primera vez se sintió protagonista y no telonero en la serie. Bosh y Kapono tuvieron un rendimiento épico en ese segundo cuarto. El ala-pívot se fue al descanso con 23 puntos, el alero con 13 y sólo un tiro fallado. Y el partido, en un sorprendente 59-57 tras un parcial de 24-39 para los renacidos Raptors.
El tercer cuarto comenzó con la primera aparición de importancia del habitualmente abducido Bargnani, que anotó cuatro puntos que, unidos a un triple de Moon, confirmaban un vuelco colosal (59-64). A partir de ahí, comenzó la verdadera batalla, porque Orlando acababa de ver las orejas a un lobo canadiense al que había maltratado en muchos momentos del primer partido y del primer tiempo de éste segundo.
Calderón gana la guerra de nervios pero el poder interior de Orlando decide
Orlando puso ritmo de combate y, con un 12-2, volvió a mandar (71-66). Hasta el final del tercer cuarto el partido entró en una dinámica mucho más física y sucia, con Toronto resistiendo, con más arte o más estómago, todas las embestidas de los Magic, la principal liderada por dos triples de un Jameer Nelson que está en su mejor nivel en estos playoffs (18 puntos, 6 rebotes, 3 asistencias).
El último cuarto nació con todo por resolver (83-78). Mitchell se la jugó con Calderón (poco protagonista hasta entonces debido a una prematura tercera falta) en la dirección y un small-ball con Bosh quemándose en la batalla de la zona (sus 23 puntos al descanso fueron 29 al final del partido). Pero Kapono seguía produciendo (20 puntos), Delfino aparecía lo suficiente (16) y Calderón recuperaba su mejor versión en un cuarto magistral para terminar con 18 puntos y 5 asistencias.
Pero, sin tantos centímetros en la zona raptor, surgió el poder reboteador de los Magic, factor definitivo a la postre. Los de Van Gundy capturaron 16 rebotes ofensivos, que fueron vida en cada situación comprometida, una bala extra cada vez que parecía agotado el cargador.
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El final fue pura emoción al estilo playoffs: Orlando se iba (89-80), Toronto respondía (89-87); Bogans lograba dos triples consecutivos que parecían decisivos (98-91), Toronto encestaba tres, dos de ellos de Calderón, hasta tomar el mando en el momento oportuno: 100-101. Entonces Orlando falló dos veces, pero dos nuevos rebotes ofensivos le dieron una tercera oportunidad, en la que la calidad del hasta entonces poco brillante Turkoglu (12 puntos, 9 rebotes) lució en una penetración descomunal. Dos tiros libres del turco llevaron el choque al 104-103 tras el primer fallo de Bosh. Con saque para los Magic, la picardía de Calderón sacó una personal en ataque a Dooling que dejaba la última posesión en manos de Chris Bosh...que falló. 2-0, oportunidad perdida y serie muy cuesta arriba.
Pero Toronto sale de este segundo partido con la percepción de que hay caminos para reabrir la batalla, siempre con permiso de Howard, el primer jugador en 40 años que enlaza dos partidos de playoffs superando el 20+20. Claro que los más pesimistas y menos líricos pensarán que oportunidades como ésta no se pueden perdonar. Así que todo esta servido para un tercer partido dramático para los canadienses. Una nueva derrota y estarán a un paso de las vacaciones y a años luz de la segunda ronda, esa que cuesta tanto ver, escondida tras un descomunal muro llamado The Beast In The East, llamado Dwight Howard...



