Envenenados hace trece años
En 1995 los dos clubes se jugaban el pase a la Final Four y medio CSKA enfermó. Al año llegaría la venganza.


Un canastón del estadounidense Lynn Greer sobre la bocina tumbó el martes al CSKA en Moscú y concede hoy al Olympiacos una oportunidad única de regresar a la Final Four nueve años después de su última presencia. Reventará el Palacio de la Paz y la Amistad de El Pireo, con 15.000 enfervorizados seguidores, en un duelo europeo con cuentas pendientes.
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En la campaña 94-95 ambos equipos se cruzaron también en cuartos de la Euroliga, tras lograr cada uno un triunfo, el tercer y decisivo duelo se jugó en el pabellón del puerto ateniense bajo unas circunstancias increíbles. Aquel 16 de marzo de 1996 el CSKA presentó sólo a cinco jugadores. El resto habían caído enfermos en la previa, presuntamente envenenados tras beber agua de botellas contaminadas. Se habló de un raticida y también de un medicamento para tratar la esquizofrenia. Más de la mitad de los jugadores rusos enfermaron, con espasmos musculares y fortísimos dolores de cabeza.
La FIBA, sin embargo, no decidió la suspensión del encuentro y el presunto envenenamiento, que fue analizado en laboratorios de Moscú, quedó impune. El Olympiacos se metió en la Final Four pese a la resistencia de los héroes del CSKA, que aguantaron hasta el descanso (37-32). Todo acabó en la segunda parte al quedarse sin jugadores tras eliminar a Kudellin, tambaleante, y a Vadeev. Pasó el tiempo y el escándalo nunca se esclareció. Al año siguiente el CSKA perdió ante el Antibes francés, una derrota que perjudicaba al Olympiacos y le condenaba a medirse con el Madrid, que le eliminó. Se habló de venganza en plato frío. Hoy, un nuevo capítulo.



