El Madrid da un paso de gigante hacia los cuartos
La derrota del Maccabi le facilita también la primera plaza


El Madrid ha pasado en una semana del martirio en Tierra Santa a la resurección en Kaunas. De una actuación mediocre, a volar sobre la pista. En Lituania asistimos a uno de sus mejores encuentros de la temporada, en una cancha donde sólo había ganado el CSKA, donde el Maccabi había caído por 19. Donde también se dejó los puntos el Tau. No completó un círculo perfecto porque pasó por un duro bache en el tercer cuarto, que le llevó de la certidumbre del triunfo (30-46) a nadar en un mar de dudas (49-54) en apenas cinco minutos. Las tribulaciones duraron poco, eso sí, y pronto hubo sentencia: 58-75.
Vaivenes a un lado, actuación casi redonda, con gran defensa y fantástico juego colectivo en ataque, muy equilibrado entre acciones interiores y lanzamientos lejanos (el doble de tiros de dos intentados que de triples, proporción perfecta). Si Plaza tiene un modelo de partido soñado, debe acercarse al de ayer. Y todo, pese a sufrir terriblemente en los rechaces ante torres como N'Diaye y atletas como Jankunas.
Hervelle y Tunceri.
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En plena sangría reboteadora, la aparición en el tercer cuarto del guerrero Hervelle fue reparadora. Forzó, además, la cuarta falta y la técnica que eliminaba a Jurak. El Madrid encadenó seis puntos cuando Marko Popovic más apretaba, cuando Sabonis se levantaba a pie de pista para protestar. El presidente del Zalgiris apostaba por la remontada. Nunca llegó. El Madrid, Tunceri con cuatro triples, mató el partido. El turco hizo 5 de 6, tres de ellos con la bocina del segundo, tercer y último periodo. Algunos arriesgados, pero su mortero ajustaba. Precisión hasta de nueve metros. Fue la guinda; el elogio lo centramos en lo opuesto, en el juego cerebral, de pases, con pocos tiros a probar suerte.
Esta vez a Reyes y a Lazaros les inflaron a balones al poste. Si fallaban volvían a recibir y Reyes se hartó de sacar faltas. Partidazo. El Madrid dio en Kaunas un paso de Sabonis hacia los cuartos. Luego, buenas noticias desde Tel Aviv, el Olympiacos tumbaba al Maccabi. Y decimos buenas porque, pese a que los griegos se meten en la lucha, el primer puesto se pone a tiro. Al Real le valdría con ganar de uno al Maccabi y perder por menos de diez en Atenas. La Final Four no deja de moverse. Un pasito atrás, un pasito adelante.



