Kaunas, reválida blanca tras la paliza de Tel Aviv
El Madrid se juega sus opciones de acabar primero


En Tel Aviv, el jueves pasado, el Madrid afrontaba uno de los duelos del año. Perdió y de qué manera. Una paliza del Maccabi (94-75) que deja las cosas así. Los blancos deben ganar los tres partidos que restan (hoy al Zalgiris, el siguiente jueves al Maccabi y el día 20 en Atenas al Olympiacos) para asegurar la primera plaza y la ventaja de campo y rival en el cruce de cuartos. De caer en alguno de los dos de fuera, tendría que tumbar al campeón israelí por más de los 19 puntos de diferencia que encajó en la ida. Requisito para ser líder si el Maccabi cumple. De fallar los israelíes en casa las opciones se abrirían.
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La segunda plaza, que también clasifica, está más barata, aunque el premio podría ser un duelo en cuartos con el CSKA disputando dos de los tres partidos en Moscú. La muerte.
En Kaunas aguardan el presidente Sabonis y sus chicos, la mayoría formados en la prolífica cantera lituana (ojo al joven Jonas Maciulis) y otros fichados de fuera, como los americanos Brown y Collins, los croatas Popovic y Markota, y la torre senegalesa N'Diaye. El Zalgiris aspira a meterse en cuartos y, luego, quién sabe. En 1998 no era favorito y ganó. Un grande continental que ya rozó la sorpresa en Vistalegre (88-85) y que en su casa se crece. Sólo el CSKA ha ganado allí. El Tau perdió y el Maccabi lo hizo por 19. ¡Cuidadín!, viene a decir Plaza: "Al Zalgiris no podemos ofrecerle ni un solo resquicio en nuestro juego. Nos quedan grandes batallas por librar, pero afrontamos esta como si fuera la última, como si en este partido nos jugáramos todas nuestras opciones de pasar a cuartos". Por vez primera en tres meses y medio dirigirá sin bajas.



