El Real Madrid noquea a lo grande al Granada
Sin Tunceri ni Lazaros, los blancos afianzan su liderato


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Con tanto trajín y estando en capilla para viajar a Tel Aviv y medirse el jueves al Maccabi, el Madrid se permitió derrotar al Granada sin Tunceri ni Lazaros bajando las revoluciones del motor durante bastantes minutos. Siendo justos quizá el propulsor no daba para más tras la batalla con el Olympiacos 48 horas antes. Los de Plaza, eso sí, empezaron como acabaron, marcando vuelta rápida. Centrados y serios, con un juego equilibrado, de pases (las asistencias no son el fuerte de este equipo) y balones a la pintura, a Felipe Reyes, a Hervelle y a Álex Mumbrú. Con su brega y talento han dejado en menos la ausencia de Lazaros Papadopulos, el único hombre grande, grande de la plantilla.
La baja de Borchardt fue decisiva en el Granada, porque sin él la zona apenas existe en ataque. Perímetro y más perímetro, algo en lo que rivalizó con el Madrid durante muchos momentos. De hecho, tras el furor inicial por la pintura, los de Plaza se echaron en brazos de sus talentosos bajitos. Y la balanza se rompió, con más triples que tiros de dos intentados. Asistimos a un concurso de lanzamiento, y entonces, claro, bajó el acierto. Porque el Madrid había arrancado con 7/10 de tres (23-30) cuando jugaba a todo. Más disparos, aunque con menos puntería, como recurso fácil para eludir jugadas elaboradas, en las que se necesita cabeza fría y piernas frescas. Sin embargo, la fuerza de Hervelle (partidazo) y Reyes mantuvo al Real (cojeó Sekulic) cuando el Granada amagaba con un directo al mentón: 54-47. Al líder se le intuía capacidad de reacción. Y la tuvo amparándose en una defensa en zona que hizo trizas a los de Valdeolmillos y dio fluidez a su ofensiva, con 30 puntos en el round final. Bullock brilló de nuevo en momentos claves y el Granada notó el bajón en los números de Gianella y Page. Mérito blanco.



