Los Lakers de Kobe y Pau pasan sobre Miami y Riley
Gasol, dolorido en la espalda, doce puntos y siete rebotes


Miami, Charlotte (hoy mismo) y Minnesota eran los tres viajes finales de los Lakers en el tour de nueve partidos de Costa a Costa y en pleno invierno. En la actual NBA, Miami (ya sin Shaquille), Charlotte y Minnesota son tres bandas de perdedores. Y en pleno vórtice del tornado de viajes, Phil Jackson no quería descuidos: "Hemos de tener cuidado con lo que hacemos. En Miami y Charlotte acostumbramos a perder casi cada año", avisó el Gran Jefe del Triángulo, "Big Chief Triangle".
Pues al menos en Miami, no fue así esta vez. No con el actual Pau Gasol, aunque estuviera dolido en la espalda ("el cuerpo de Gasol no es especialmente fuerte", analiza Jackson) tras las colisiones con Monster Howard en Orlando. Y no con el actual Kobe Bryant, absolutamente comprometido y convencido de que con este equipo y estos Lakers sí puede ganar su cuarto anillo.
Tenis.
Una cosa que hace Kobe Bryant como preparación específica (además de tener un cocinero propio que le pone todo a un punto de cocción determinado) es... andar por ahí con un saquito de bolas de tenis. Tiene su explicación.
En los amplios salones de reuniones o ballrooms de los grandes hoteles estadounidenses, los hoteles que acogen a los Lakers, vacíos y sin uso tantos y tantos días, Kobe, simplemente, desparrama una docena o así de bolas sobre la moqueta, sin orden de lado a lado... y se dedica a ir tomándolas y esquivándolas en zig-zag, con pasitos de bailarín, como entre puertas de esquí. ¿Se comprende ahora cómo Bryant encuentra en sus entradas a canasta unos pasillos o caminos invisibles para el común de los mortales....?
Esas rutas hacia el aro que Bryant halla como en el fondo de una bola de cristal son, al mismo tiempo, los senderos de los Lakers hacia el anillo. Senderos de gloria. Por decir algo, Pat Riley comparaba a su nueva pareja Wade-Marion con Jordan-Pippen. En relación a Kobe Bryant, Riley, ingeniero engominado del showtime en los Lakers de los 80, con Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar y James Worthy no hizo comparaciones. ¿O es que Riley siente cierta nostalgia melancólica de que un jugador tan decisivo esté en manos de su archirrival, Phil Jackson, como tantos otros que le han caído a "Big Chief Triangle", empezando por Michael Jordan...?
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Con Gasol dolorido y los Spurs batidos en Boston (98-90), Kobe gobernó la tarde perezosa de Miami desde el asiento del conductor. Suprema facilidad, suave insolencia. A 7:43 del final, segundos fuera: desde el pasillo izquierdo, en las narices de Riley, Bryant, número 24 en el color púrpura, estampó un triple majestuoso sobre Wade, que ya no sabía a qué velocidad defenderle. 75-92, sentencia no apelable.
Miami llegaría hasta el 94-98, pero remató Gasol: un ganchito. 94-104 para Lakers, excelente 5-2 en siete citas del viaje. Gasol acabó con doce puntos y siete rebotes. Bryant, 33 puntos. Pau descansará y hará la mudanza desde Memphis en el parón del All-Star, el próximo fin de semana. Y el martes 19 debuta en L. A., ante los Hawks. Oro sobre púrpura, en el reino de Kobe y de Tío Jack Nicholson.



