Baloncesto | Tau Vitoria 80 - DKV Joventud 82

Rudy encumbra al DKV

Octavo título de Copa para la Penya, mejor que el Tau en la final

<b>Y VAN OCHO... </b>El DKV Joventut festeja su octavo título de Copa, que conquistó ayer en Vitoria ante el Tau, el mismo equipo que le privó de este éxito en 2004.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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Rudy Fernández es el futuro, "pero no del baloncesto español, sino mundial", fue la rendición incondicional de Neven Spahija tras asistir impotente a la exhibición del jugador del DKV Joventut. 32 puntos y MVP de la Copa por segunda vez en su carrera. Nadie antes había repetido. Rudy, sí. Aíto y su proyecto se han hecho grandes, y con ellos el maravilloso escolta mallorquín. La Penya vuelve a alzar la Copa del Rey once años después, con Rudy, con el genial Ricky Rubio (17 años), con Sonseca y con un bloque construido a imagen y semejanza del entrenador madrileño, que se lleva su quinto trofeo copero. Rey de Copas, con permiso de Pedro Ferrándiz (once, aunque fueran del Generalísimo).

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El arranque de la final, de la gran función, se quedó en ensayo, con los actores principales fuera de foco. Ni Rakocevic ni Ricky ni Rudy, la triple R, ocupaban su lugar en escena. Primaba la defensa. El amago de huracán verdinegro (2-8) se dispersó en cuanto sus torres dejaron de anotar de fuera y Pete Mickeal entró en acción. Con su agresividad y sus rebotes, el Tau creció atrás. Se hizo gigante. "La mejor defensa en un periodo desde que soy entrenador", otra sentencia de Spahija.

Los de Aíto no veían aro. McDonald tomó el relevo de su compatriota: un, dos, tres splash. El Baskonia entraba en órbita y se olvidaba de la presión a la que tanto temía el técnico croata. Esa que iguala por abajo y convierte a los buenos en mediocres. La que atenazaba a la Penya, incapaz de meter los tiros fáciles: 28-16. Entonces, Muoneke cometió una antideportiva sobre Sonseca y el duelo se calentó. Al gusto del Joventut. Rudy picaba a Mickeal y McDonald, que le decían de todo, y en la gresca el mallorquín asomó la cabeza. En un destello anotó once puntos e igualó a 33. El equipo vitoriano, pese a ello, mantuvo la calma. Fallaban las fuerzas atrás y empezaban a correr los puntos, las canastas que antes no entraban ni con calzador. Ahora sí, arrancaba una final de vértigo, que entró en el cuarto decisivo con 58-55. Tau, aún una cabeza por delante, hasta que Rudy quiso y lo volteó todo con la ayuda de Mallet (63-67). De un porrazo los nervios hacían del Tau un gigante pesado y sin ideas. Ricky conectaba con Popovic y los locales se desangraban. Ni Teletovic con ocho tantos seguidos frenó la hemorragia, sólo la taponó (72-71). Fallaría, además, el triple para empatar. Campeones, campeones, el Joventut volvía a levantar la Copa en medio de los gritos enloquecidos de su afición: "¡Rudy, MVP!" y "¡Ricky, Ricky, abusón!".

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