Gasol impone y monta el terremoto en el Oeste
En la pista de los Nets, los Lakers demostraron lo que vale una opción como Pau Gasol en el juego de poste. Con 24 puntos y doce rebotes de Pau, los Lakers barrieron (90-105). En el Oeste, Phoenix llama a la caballería y ficha a... Shaquille O'Neal.


Esto es Hollywood y esto son los Lakers de Pau Gasol. Vale. Y esto es también el Ataque de Triángulo, el sistema lleno de movilidad flexible que usan los Lakers. Un método casi de la Edad de Piedra que Phil Jackson y su Gran Anciano, Tex Winter, han refinado artísticamente para ganar títulos de la NBA. Con jugadores como Michael Jordan. Scottie Pippen. Shaquille O'Neal. Kobe Bryant. Y Pau Gasol. Jugadores que causan impacto.
De alguna manera, Jackson y Winter han hecho del Triángulo la partitura casi indescifrable de una sinfonía maestra. La obertura del Triángulo resulta casi indescifrable para la generalidad, máxime si hay pocos entrenamientos. Excepto para esos jugadores. Jugadores que provocan terremotos. Lo que ya ha hecho Gasol.
Quienes siguen con frecuencia a los Lakers saben que el equipo hubiese perdido un partido como el de ayer en más del 90% de los casos: en pleno vértice de una gira huracanada por el Este, con Bynum fuera de combate... y con Kobe Bryant cansado tras exhibiciones monstruosas en Toronto y Washington. Además, KB se dislocó el dedo pequeño de la mano derecha en el segundo cuarto, al intentar cortar un pase de Kidd. Kobe no dejó el partido porque veía la sombra de un tal Jordan, que podía llamarle "bobito". Y en este escenario irrumpió Pau Gasol...
Los partidos igualados en la NBA, como el de Nueva Jersey, se resuelven en cargas (runs) en los minutos finales del último cuarto. A ese último cuarto, Gasol que empezó titular con cierta ansiedad (se vio en alguna falta...) llegó con cosecha de 13 puntos y escasa ventaja laker: 71-75.
Artistas.
En ese momento, los Nets (mantenidos por los tiros del esloveno Nachbar) se lanzaron a la carga, tras las carreras de Kidd, la potencia de Carter y la seriedad de Jefferson. Y surgieron los artistas del Triángulo: el ordenado Fisher veía a Kobe, como de costumbre, pero Kobe sólo tenía ojos... para Gasol, que invadía y cruzaba la zona de poste a poste, de costa a costa: creativa y ágil movilidad que fractura defensas. El impacto. El Triángulo.
La extraña partitura del anciano Winter y el Zen Jackson, interpretada por músicos o jugadores sensacionales. Tócala otra vez, Pau: entre el 81-84 del minuto 43, y el 83-93 que era la sentencia, menos de tres minutos después, Gasol anotó nueve puntos, con dos asistencias de Bryant. De paso y desde el poste, Pau dejó una asistencia incunable para Fisher, una miniatura exquisita en el mapamundi del Triángulo. Esta vez, los Lakers no iban a perder: no este partido.
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No sólo no perdieron, sino que barrieron, imponiendo su tercera victoria en fila con halo de amenaza. Tanta amenaza que los Phoenix Suns, líderes del Oeste han llamado a la Caballería: Shaquille O'Neal, el viejo Shaquille O'Neal, viaja desde el calor hundido de Miami al sol de Arizona, intimidado ante la tormenta laker. "Sé que le gustan los climas calentitos", dice Kobe, sarcástico. Son los terremotos o las migraciones que provocan jugadores como Pau Gasol.
En el tramo decisivo, Kobe Bryant fue el mejor socio de Gasol, al que sirvió dos asistencias decisivas en el último cuarto. Con un dedo dislocado, Bryant se vio reducido a seis puntos.



