Sergio y los Blazers suman doce de doce
En Portland esperan a otro español: Rudy Fernández


Sweeping the clouds away: Barriendo las nubes bien lejos. Como en un episodio ancestral de Barrio Sésamo, los jóvenes Blazers de Portland barren una nube tras otra, y, tras el 109-98 a los Minnesota Timberwolves, firman doce triunfos seguidos, la mejor racha del club desde 2001-02.
La plusmarca absoluta de victorias consecutivas de la franquicia del Rose Garden se sitúa en la serie de 16 lograda en 1990-91 por los Blazers de Clyde Drexler, que perdieron in extremis la final del Oeste ante los Lakers de Magic Johnson quienes a su vez fueron derrotados por los Bulls de Jordan, 1-4: la única vez que las finales de la NBA enfrentaron a Magic y Michael. En la plantilla de aquellos Blazers empezó la temporada un tal Drazen Petrovic.
En la plantilla de los actuales Blazers, el escolta Brandon Roy (19,1 puntos de media) y el zurdo ala-pívot LaMarcus Aldridge (17,9) acaudillan la revuelta juvenil que viene barriendo tantas nubes de los grises cielos de Oregón.
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La cosa ha llegado al punto en el que el obeso multimillonario Paul Allen, dueño de los Blazers, ex novio de Mónica Seles, marca con los dedos a las cámaras el número de victorias consecutivas del equipo. Aldridge está jugando tanto y tan bien (21 puntos y ocho rebotes ante los Wolves) porque la próxima bestia blazer, Greg Oden, colosal Big Foot o Yeti, convalece de una operación en la rodilla.
Aldridge, de Texas, y Roy, de Seattle, son los mejores amigos de alguien muy querido por Paul Allen: cierto base campeón del mundo, Sergio Rodríguez, a quien el entrenador, Nate McMillan, dosifica tacañamente. Ante los Wolves, Sergio aportó dos rebotes y una asistencia en menos de seis minutos. Allen quiere ver a Sergio, pero McMillan acaba de repescar al base novato Taurean Green. No todas las nubes se despejan en Oregón, cuando los Blazers homenajean, hoy mismo ante los Sixers, la memoria de su viejo presidente Harry Glickman, que en 1986 fichó a un tal Fernando Martín. Para 2008-09, Allen quiere en su plantilla a otro español campeón del mundo: un tal Rudy Fernández.



