Basile y el Barça bailan al Madrid en el Palau
El italiano desbordó a Bullock y los azulgrana cazan al líder


Fuera de casa es donde se demuestra que un equipo es grande", solía decir Boza Maljkovic antes de viajar a las canchas más duras. El Madrid se mantiene invicto en Vistalegre, pero suspende clamorosamente cuando sale de visita. En la Euroliga ha perdido en Barcelona, Atenas y Roma, sus desplazamientos más complicados. Y en la ACB ha caído de paliza en Vitoria (por 23), en Málaga (por 22) y ayer otra vez en Barcelona (por 19). Los azulgrana bailaron literalmente al gran enemigo, con un Gianluca Basile imperial. El escolta italiano secó de nuevo a Bullock y van... El estadounidense anotó su primera canasta en juego (su triple 500 en ACB) en el minuto 38. Naufragó. Como la mayoría de sus compañeros. Se salvó Felipe Reyes y sin alardes.
El AXA Barcelona se exhibió pletórico, siempre un paso por delante, con Ivanovic marcando el ritmo desde el banquillo. Fue moviendo sus piezas pendiente del rival, a remolque sobre el papel, sacando ventaja en la práctica. Que descansaba Bullock, sentaba a Basile. Que salía Hervelle, Trías al campo. Que Mumbrú hacía daño al poste, Ilyasova por Acker. Que el Madrid se amparaba en una zona para frenar su ataque, recuperaba el peligro de Lakovic. Neutralizó a los exteriores blancos y controló a los interiores con ayudas (¡bravo, Grimau!). Si el Madrid no claudicó antes, me refiero al primer cuarto, fue por el rebote ofensivo. Esos rechaces le permitían agarrar la soga y no estrangularse. Pero acabó soltándola.
La diferencia no paró de crecer y en el segundo cuarto el Palau vibraba con su equipo: 42-26 poco antes del descanso. Smith cometía cuatro faltas en cinco minutos, el mismo tiempo que sumaba Lazaros en pista sin olerla; Tunceri forzaba en exceso y el Madrid, a la individual en ataque, con menos cohesión que nunca, sólo contaba siete canastas al intermedio. Enfrente Kasun machacaba cada balón que le llegaba franco y su equipo anotaba con un 65% de acierto, próximo al pleno.
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En la reanudación los de Plaza metieron el miedo en el cuerpo a los locales, que habían interiorizado aquello de que el tercer cuarto no es el suyo. Rápido parcial madridista de 0-6, que estrechaba el marcador: 42-35. Las neuronas blancas volvían a interactuar entre ellas, había chispa, había conexión entre pívots (Hervelle y Reyes), volvía el sentido común al juego... Y como llegó se fue. Y además por ahí andaba Basile para acabar con la insurrección. Y Marconato, que no falló un tiro en toda la noche. Ocho puntos del italiano lo aclararon todo. Cuando tiene la noche es imparable, con tiros a la media vuelta inverosímiles, y ayer tuvo la noche y el día, un día muy grande.
Adiós al clásico (no hubo golpe de autoridad del Madrid, no hubo Camp Nou 2), hola a la Liga, que se pone al rojo vivo. Cuatro equipos (Joventut, Iurbentia, Madrid y Barcelona) empatan en el liderato y mañana la pelea continúa. Veremos quién acaba el 2007 y comienza el nuevo año de líder.



