"He sido un poco como el rebelde de la familia"
El 29 de enero cumplirá 23 años y 2008 puede ser el de su salto a la NBA o de su confirmación en Europa, aunque guarda silencio. Por ahora sólo habla en las pistas: cuatro veces MVP de la ACB en las doce primeras jornadas.


¿Qué le pide al 2008, que quizás puede ser el año más importante de su carrera?
Que las lesiones me sigan respetando. Llevo dos años sin tener ninguna y eso es lo máximo a lo que aspira un deportista, además de lograr éxitos y títulos para su equipo.
¿Cómo es un día de Marc Gasol en Girona?
Me levanto temprano y voy a desayunar al pabellón. Sólo me tomo un café de la máquina que hay allí, ya que no desayuno casi nada; mis comidas más exigentes son por la tarde. Me entreno, me voy a casa porque me gusta hacerme la comida o cocinar con mi compañera cuando ella está aquí. Además, mi dieta es corta y todo es fácil de preparar.
¿En qué se basa esa dieta?
No como pasta, ni arroz, ni patatas, ni nada de eso. Tampoco carne roja; sólo pollo, conejo, pescado y verduras, también algo de ensaladas. Mucha gente no lo sabe, pero las verduras tienen carbohidratos y por eso no me hace falta comer pasta.
¿No hace siesta?
Nunca. Soy demasiado nervioso y no me gusta. Si lo hago no duermo por las noches.
¿Qué hace por las tardes?
Tomo otro café antes de irme al entrenamiento. Al finalizar, si los compañeros lo proponen, vamos a cenar a algún restaurante, aunque generalmente me voy a casa muy pronto.
¿No le gusta salir?
Me gusta más cenar que comer fuera de casa. Tengo ya mis dos o tres restaurantes habituales en Girona para eso. No digo ningún nombre y así quedo bien con todos.
¿También sale a cenar fuera cuando su compañera está en Girona?
Sí. Ella lo entiende, pero generalmente sólo está aquí los fines de semana. Ahora menos, porque está en época de exámenes de su carrera.
¿Es su espíritu de superación su secreto para triunfar?
Entre que no me gusta perder y tampoco el no poder superar algo que me he propuesto, cuando entro en una racha negativa es bastante frustrante y no quiero saber nada de nadie. Yo no soy de aquellos que cuando acaba un partido me dejo los problemas en el vestuario y ya volveré mañana a buscarlos. Me los llevo a casa e intento encontrar las soluciones, algo que no es tan fácil como se piensa; lo paso mal, pero lucho para superarlos.
El tercer Gasol, Adrià, a sus trece años ya debutó en el equipo de baloncesto de la High School en Memphis, donde vive ahora. ¿También va para figura?
Ya se verá en su momento. Es normal que después de haber crecido en un ambiente en el que sólo se ve o se habla de baloncesto y, además, de alto nivel, porque tienes un hermano en la NBA, es normal que se haya enganchado a este deporte.
El apoyo de los padres en el caso de Rudy y Marta Fernández es similar al de Pau y Marc Gasol. ¿Sin ese apoyo estaría donde está ahora?
Es cierto que es un caso similar, aunque en el mío cambia un poco. Yo he tenido a mis padres a mi lado hasta los 18 años, que fue cuando decidí volver solo a Barcelona ya que ellos seguían la aventura americana de Pau y Adrià. Fui un poco aquel niño rebelde que no quería seguir lo que ellos deseaban. Quería volver a Barcelona, intentarlo a mi manera aún sabiendo que me podía salir mal. Siempre he sido muy positivo y he creído que cuando se toma una decisión hay que afrontarla y ser consecuente con ella. Me ha salido bien y estoy muy orgulloso por haberla tomado.
Navarro es el mejor amigo de su hermano Pau. ¿Quién es el suyo?
Víctor Sada. Llevamos muchos años juntos, desde que llegué de Estados Unidos al Barcelona. Aunque llevo cinco años jugando con él, es una persona a la que tienes que conocer muy bien y que es muy emotivo; pero, ante todo, es un tipo muy entrañable.
Noticias relacionadas
Los Lakers le eligieron el año pasado en el draft de la NBA. ¿Tiene ya decidido si dará el salto a final de temporada?
Repito, por enésima vez, que no tengo nada decidido aún. No quiero hacerlo hasta final de temporada, porque ahora sólo me importa el Akasvayu y quiero darlo todo por el equipo, por todo lo que ha hecho por mí. No renuncio a nada, pero ahora soy muy feliz aquí y quiero vivir este momento.



