"La Selección es cosa de todos; hay que recordarlo"
Lleva diecisiete años en la ACB como presidente, donde ha sido reelegido ya tres veces en el cargo. Fue, junto al malogrado José Antonio Gasca, su fundador e impulsor.


Tiene 73 años, lleva más de 50 dedicados al baloncesto y los últimos 25 enteramente a la ACB. ¿No está usted cansado ya de ser dirigente?
Nunca acepto el estar cansado; cuando lo sienta o no tenga fuerzas para seguir adelante, al día siguiente ya no estar será una cosa rápida. Pienso que además de trabajo hay que tener ilusión, mucha ilusión. Creo que en la ACB se han logrado muchas cosas y que haremos muchas más gracias a la ilusión que siempre hemos puesto en ellas. La ACB es mi ilusión y el baloncesto, mi pasión.
¿Se ha puesto un techo en la ACB?
El día en que nos pongamos un techo querrá decir que nos habremos impuesto limitaciones, y yo siempre he ido contra ellas. Cuando se ponen limitaciones también se quitan responsabilidades y se va en contra de la personalidad y la educación de la persona. Personalmente no tengo limitaciones y no pretendo tenerlas, porque mi único objetivo es trabajar mucho para hacerlo cada vez mejor. Mi lema personal es: "Cada día aprendo una cosa".
¿Tiene o ha tenido referentes en el baloncesto?
El gran directivo del baloncesto en España fue, sin duda alguna, Raimundo Saporta, una persona muy internacional y respetada; un hombre con grandes ideas. También fue muy importante para mí Anselmo López, presidente de la Federación Española de Baloncesto, quien gracias a sus ideas de futuro reconvirtió la Selección nacional y logró que todos los partidos se jugasen en pistas cubiertas. Esto, y el parquet, produjo el gran salto cualitativo y cuantitativo del baloncesto español. Ellos son mis dos grandes referentes y tenemos que dejarnos de discusiones y problemas de despachos, porque no interesan a nadie. La gente quiere ver a nuestros jugadores, nuestras estrellas, nuestros entrenadores, y ver buen baloncesto al más alto nivel; eso es por lo que trabajamos.
Se ha enfrentado a la Federación Española y a la FIBA. Sólo le falta la NBA...
Es cierto, pero nunca lo he hecho de forma negativa sino porque creía que debía hacerlo porque era lo mejor para el baloncesto. Por eso se fundó la ACB, teniendo unas problemáticas muy serias y que incluso llegaron al Tribunal Supremo para poder legalizarla. Me enfrenté a la FIBA después de muchas conversaciones con un hombre como Boris Stankovic, alguien que, y lo reconozco públicamente, es sencillamente extraordinario. Discrepábamos de la gestión de cómo se tenía que llevar el baloncesto y era lógico el debate abierto.
¿Cuál es el secreto ACB?
Siempre he dicho que los clubes son fundamentales, porque son los que invierten, los que corren los riesgos y los que tienen que decidir sus cosas, y que no sean terceras personas las que lo hagan. Reconozco que he tenido enfrentamientos muy serios, puede que más graves de lo que parecen, defendiendo esta idea. Yo lo he hecho porque creo que el mundo del deporte debe decidirse desde los clubes: el secreto de la grandeza de la ACB son ellos.
¿Se puede llegar a una entente positiva con todos los estamentos?
El problema es que la Ley del Deporte ha quedado desfasada. Se creó en 1990 y la idea era que a los cuatro o cinco años se actualizara, pero no se ha hecho; estamos al final de 2007 y esto es un paso atrás. Pienso que no se ha entendido lo que es el deporte profesional y que la Federación tiene otros objetivos. Cuando interfiere en algún objetivo de la ACB es cuando tenemos ciertas diferencias, aunque siempre respetamos a la Federación y no tenemos otros problemas. Trabajamos muchísimo para que haya una gran Selección y hay que recordar que la Selección es cosa de todos, aunque a veces parece que sólo sea parte de unos.
¿Podría llegar la ACB a ser una competición cerrada?
Lo que está claro es que, al ritmo actual, cada vez se distancian más los clubes de la ACB con las otras Divisiones. Los clubes que descienden a la LEB son los grandes motores de estas Divisiones, porque todos quieren estar en la ACB; esto es notorio y con ello no se puede ofender nadie. Tenemos ideas para nuevas situaciones y, si bien ahora no puedo adelantar nada, en un futuro tenemos que cambiar los sistemas actuales. No basta con pagar el canon para ascender: se tiene que tener una estructura administrativa, deportiva, de pabellones, etc.. Si tuviésemos pabellones más grandes, llevaríamos más gente, porque estamos en el 80 por ciento de ocupación de las canchas. Pero, como acabo de decir, hemos de cambiar algunas cosas.
¿Está satisfecho del tema televisivo?
Hicimos el gran contrato económico con Canal Plus y conseguimos una producción extraordinaria. Debemos mucho al gran salto que se ha producido en el orden económico de nuestros clubes a las inversiones realizadas con un contrato de 62,5 millones de euros en aquel tiempo (el año 2000) por cuatro años. Ahora estamos con Televisión Española y muy satisfechos por la producción. De lo que no lo estamos tanto es de la promoción que se hace del baloncesto.
¿Renovarán el contrato con TVE?
Hay que reconocer que con la presión del fútbol en los fines de semana es difícil, incluso para TVE, que tiene otros muchos contratos, llegar a una situación óptima. Aún así, estamos contentos, desde la llegada de Luis Fernández a la presidencia del ente, de la estrecha relación profesional y personal que mantenemos. Considero lógico esperar que haya una renovación del contrato que expira esta temporada.
¿Supongo que habrá algún punto en que las cosas no vayan del todo bien?
No estamos contentos, y lo reconozco, con las audiencias que estamos consiguiendo en Televisión Española y habrá que ver si es un problema de fechas, porque necesitamos consolidarnos en un horario los sábados. Por contra, en las televisiones autonómicas, la FORTA mima el baloncesto y las audiencias son muy superiores a la media de otros programas de estas cadenas. No logramos aún el objetivo a nivel estatal, pero sí en el autonómico.
La sentencia del Supremo obligando a la ACB a admitir al Obradoiro. ¿Es un callejón sin salida?
No se explica que en algo en lo que no hemos tenido nunca la intervención de nuestros servicios jurídicos para poder argumentar nada, un dictamen del Supremo, que es lo máximo a nivel jurídico español, no sólo nos obliga a admitir al club, que hará que seamos diecinueve, sino también a hacerlo con los derechos de 1990. Es algo que no acertamos a comprender y que no tiene explicación.
¿Va a pagar ahora la ACB un acto irresponsable de la Federación de hace 17 años?
Ante todo voy a revelarle algo que nunca he dicho hasta hoy. El equipo que ascendió entonces, el Júver Murcia, se reunió en Barcelona, uno o dos días después de su ascenso, con nuestro secretario general de entonces, Jordi Bertoméu, y nuestra directora de competición, Judith Marí. En esta reunión, en la que estaba presente el presidente del club, Juan Valverde, y otros directivos, se les comunicó que el jugador por el que se reclamaba alineación indebida (Esteban Pérez) no jugaría en la ACB. Era todo tan claro y notorio que el caso fue de una irresponsabilidad total de la Federación Española de aquel tiempo. Lo que nosotros conocíamos, también tenía que conocerlo la Española y, en lugar de ser consecuente con esta situación, ni se enteró y dio el partido como válido y ahí empezó esta situación.
¿Significará esto ampliar la Liga ACB?
Las consecuencias son impredecibles. En estos momentos lo que necesita la ACB es reducción de clubes. Si tenemos algún objetivo es que, debido a los calendarios internacionales y a la presión tan fuerte de los intereses de la Selección, tendríamos que reducir equipos. Lo que sucede es que reconocemos que nuestra Liga actual es muy competitiva y eso se ve en partidos en los que los equipos peor clasificados ganan en las pistas de los primeros de la tabla. Hay mucha igualdad, y una cosa es la tendencia del mercado y la otra es la práctica. Habrá que valorar seriamente que dieciocho clubes son muchos clubes en la ACB.
¿Ha descartado una gran liga Europea al estilo NBA?
David Stern ya ha dicho que no tiene ni idea de cuándo la NBA vendrá a Europa, y es lógico. Europa son diferentes estados con idiomas propios, no uno solo como en Estados Unidos, peculiaridades diferentes y con regímenes fiscales diferentes -y eso lo digo en mayúsculas-, porque si en Europa hubiese un régimen fiscal único, nosotros impondríamos el salary cap (que limita la cantidad total de dinero que destinan los clubes a pagar a sus jugadores), algo que sería la mejor solución para el deporte profesional, y no sólo para el baloncesto, pero no podemos hacerlo. Entonces, hablar de que la NBA puede instalarse en Europa es algo que lo dice la gente que vive de utopías.
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¿Se irá la sede de la ACB a Madrid?
La ACB se creó después de la Lega italiana, cuya sede está en Bolonia; la de su Federación, en Roma. En Estados Unidos la Federación está en una ciudad y la sede de la NBA en otra. La ACB se forjó en Barcelona y por eso está claro que su sede está aquí. Algunos mantienen, especialmente desde Madrid, que la ACB debería estar allí. Al respecto yo pregunto: ¿Con los sistemas actuales de comunicaciones de todo orden, para qué serviría tenerla en Madrid? Puede que el día en el que tengamos magníficos contratos y aumentemos ingresos podamos hablar de plantearlo.



