Euroliga | Panathinaikos 92 - Real Madrid 85

El Madrid sale de Atenas soñando con la Final Four

Cayó a manos del Panathinaikos de Batiste en un partidazo

<b>ENTREGADO. </b>Raúl López se tiró de cabeza y protagonizó un espectacular robo de balón.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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No creo que el Real Madrid perdiera exclusivamente por los árbitros, pero si llega a la Final Four y le pitan igual que ayer al Panathinaikos quizá tenga opciones de título. Ya saben, Grecia es Grecia, el tópico está sobre la mesa a fuerza de repetirse. El OAKA no llegó a infierno ateniense, pero sí a caldera en ebullición con más de 13.000 gargantas envalentonando a los de Obradovic. El Madrid había aterrizado en su avión, en La Saeta sonora, en busca de pruebas de fe ante el campeón de Europa, de un guiño complaciente que le indicara a afición, club, técnicos y jugadores que pueden cruzar guantes con el más grande del continente. Y lo cierto es que regresa a casa con una maleta repleta de buenos presagios.

En Atenas vimos un partido antológico entre dos equipazos. Ganó el local y, probablemente, el mejor; pero si a Bullock no le hubieran anulado un triple con tiro adicional por una falta en ataque al abrir su pierna derecha tras el lanzamiento quizá hablaríamos ahora de otro resultado. O no, porque pese a ello, los de Plaza se escaparon poco después y alcanzaron su máxima renta del partido: 71-77, minuto 35. Ahí, sólo ahí, el Madrid flojeó. Se vio arriba y le entró vértigo. Se paró en ataque, dejó a Bullock botar más de la cuenta y dio pie al resurgir heleno. Diamantidis, negado hasta entonces en ataque, y Becirovic descerrajaron sendos triples y lo estrecharon todo (79-80). Luego llegaría otra canasta de Bullock anulada. Esta vez sí pareció falta. Era el turno de Jasikevicius, con una parada y tiro que nos recuerda al mejor Petrovic, y de Batiste, un coloso en las maniobras bajo canasta. Entre ambos devolvieron al Panathinaikos al Olimpo. Sigue invicto en su país y en los demás, aún no ha caído esta campaña, pero ayer pasó un mal rato de aúpa. Enfrente tuvo a un Madrid fantástico, que en el primer cuarto parecía que no aguantaría el ritmo anotador de los verdes, con un movimiento de balón que mareaba. Pero lo hizo y de qué forma. Enorme defensa, rotación precisa desde el banquillo y extraordinario acierto en los triples, con Tunceri de fusilero mayor (4/5). Y como guinda, exhibición de Pelekanos.

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