Los clubes son fieles a sus técnicos

Noticias relacionadas
La ACB ha perdido a Navarro y a Scola, dos jugadores irremplazables por talento y carisma. De ahí que este año no se repita aquello de que mañana empieza la Liga más fuerte de siempre. Y quizá no sea la mejor, pero su nivel es tan alto que en Europa hace años que se cerró el debate. Mientras guerreamos en conflictos internos, nuestra competición es reconocida internacionalmente como la segunda más poderosa tras la NBA, con un volumen de negocio de 140 millones de euros. Una realidad indiscutible, como lo es también que vive gracias al apoyo de las instituciones públicas (nada que no suceda en otros deportes) y que sufre en televisión para enganchar a audiencias millonarias, más allá de un interés local que va en aumento.
Los problemas están ahí, no conviene obviarlos, pero se aprecia cierta apuesta por la estabilidad que beneficiará a la imagen de la ACB. Por ejemplo, de los 18 clubes, 15 mantienen a sus técnicos de la campaña anterior. Sólo tres relevos: Spahija (del Maccabi) por Maljkovic en el Tau; Pedro Martínez por Pesic (que se fue) en el Akasvayu, y Magnano (campeón olímpico) por López en el Cajasol. Los cambios en las plantillas son más difíciles de controlar, muchos obligados porque los jugadores crecen y se van, pero resulta significativo que el campeón, el Madrid, mantenga el bloque por primera vez en diez años; y clubes como el Pamesa y el Unicaja, elogiados por cómo se han reforzado, sumen sólo cuatro altas. Más allá de localismo, el aficionado medio siempre lo agradece.



