Divorcio Pepe-Pepu
La relación entre el presidente de la Federación Española de Baloncesto, José Luis Sáez, y Pepu Hernández está tocada de muerte. No hay sintonía y será difícil que el seleccionador cumpla su contrato y dirija a España el próximo verano en los Juegos Olímpicos de Pekín.


Más allá de la decepción por la medalla de plata, del mal partido de España en la final ante Rusia, la relación entre José Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto (FEB), y Pepu Hernández está tocada de muerte. El divorcio es evidente y será difícil que el seleccionador cumpla su contrato y dirija a España en los Juegos de Pekín el próximo verano, pese a que quedó renovado tras ganar el Mundial y lograr el billete olímpico.
El distanciamiento entre ambos no se ha producido, obviamente, por los resultados deportivos y sí porque cada uno tiene una concepción diferente del entorno del equipo nacional. Pepu se ha quejado del exceso de compromisos publicitarios, institucionales y de todo tipo que ha afrontado la Selección este verano. Por su parte, Pepe Sáez argumenta que se lo debían a los políticos y a los patrocinadores, pero que no han sido tantos y, salvo un par de visitas (a las instalaciones de la Central Lechera Asturiana en Gijón y al presidente de la Junta de Andalucía en la Casa Rosa de Sevilla), no han alterado el trabajo de los jugadores.
A Pepu se le ha visto en la preparación y durante el campeonato más apagado y serio de lo habitual. No se sentía cómodo, porque existía una falta de sintonía con su presidente. El mismo día de la presentación en el Madrid Arena, el pasado 26 de julio, ya hubo algún roce por los compromisos a atender esa tarde después de haber pasado la mañana con patrocinadores y periodistas.
Otro desencuentro se produjo la noche del 5 al 6 de septiembre, cuando la Selección se desplazó a Madrid en el AVE a la una de la noche tras perder con Croacia el último partido de la primera fase. El equipo llegó al hotel de concentración cerca de las cuatro de la madrugada. Pepu prefería haber dormido en Sevilla aquella noche y aseguró a la Federación que los jugadores también, aunque alguno dijo que les daba igual. Al final se impuso el criterio de la FEB y se viajó después del encuentro, en un guiño a RENFE, que había dispuesto un tren especial para los acreditados y equipos clasificados en el Eurobasket.
Esa derrota frente a Croacia dolió a la Federación por la manera en la que Pepu abordó los últimos minutos. Como decepcionó a los dirigentes su dirección en la final frente a Rusia.
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Dada la situación actual es casi imposible que el seleccionador acabe su contrato. Se ha especulado incluso con la dimisión del técnico, aunque parece poco probable. Pepu, conocedor de la crisis abierta, aseguró ayer en su entorno que tenía la confianza de la Federación, algo que no es así.
La Selección no volverá a jugar un partido hasta dentro de diez meses, por eso Sáez no tiene prisa. Si Pepu no renuncia -siempre podría llegarle una oferta de la ACB-, la rescisión del contrato puede esperar varios meses, como ocurrió con Pesquera después del Eurobasket 05. La gente de confianza de Sáez cree que los jugadores están con él, pero varios apoyan incondicionalmente a Pepu. Un acercamiento entre ambos suena utópico en estos momentos.



