Toda España pasó de la euforia al desencanto final
En Sant Boi lloraron por los Gasol

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Toda España vivió con euforia, primero, y con desencanto, después, la finalísima. Pero hubo lugares en los que se sintió (y sufrió) especialmente. No tan sólo en los domicilios particulares, sino también en bares y pabellones. Por ejemplo en Villanueva de la Serena, lugar de nacimiento de Calderón. O en Sant Boi de Llobregat, patria chica de los hermanos Gasol. Allí, cerca de Barcelona, la proyección del partido empezó con fiesta. Se llenó el Pabellón Pau Gasol y los asistentes acabaron llorando por la postrera canasta de su ídolo que no entró, no entró...
En Madrid, la Policía cortó el Paseo de la Castellana debido a la afluencia de aficionados que acudieron a la Plaza de Colón para ver la proyección. Y, luego, para maldecir una victoria que no llegó y que les privó de jalear a sus ídolos en la calle.



