Papaloukas rescata a Grecia
Los griegos plantearon el choque con todas las precauciones para llevarlo al terreno en el que ahora, en un estado de forma inferior al de hace un año en el Mundial de Japón 2006, podían hacer más daño al cuadro de Ales Pipan, que ha puesto uno de los estilos más dinámicos del torneo y se siente bien cuando abundan los puntos, la velocidad y el arrojo.

Una cesta de uno de los mejores jugadores que hoy en día actúan en el baloncesto del Viejo Continente, el base del CSKA Moscú ruso Theodoros Papaloukas, salvó a Grecia de la eliminación a seis segundos del final de un partido que Eslovenia tenía en el bolsillo y daba la mejor clasificación de su historia al conjunto ex yugoslavo.
Pero Grecia es Grecia. Estaba perdida. Perdía 58-42 a seis minutos del final. Había perdido el control de la situación después del primer tiempo y, sin embargo, resurgió de sus cenizas para reivindicarse como lo que es, la campeona de Europa, la subcampeona del mundo y, por extensión, el rival de España en semifinales les iba a hacer sufrir y, la recta final del primer periodo, recompensó la mayor alegría de la apuesta eslovena (34-28), al menos, momentáneamente.
Ahora bien, la hora de las felicitaciones sólo puede desatarse cuando la bocina ha marcado el final. Antes es un brindis al sol.
Quedaba la duda de saber cuál de las dos selecciones iba a imponer sus formas en y conseguir el pase en la segunda parte. La incógnita pareció aclararse con un triple del base Jaka Lakovic a los veintitrés minutos (41-28).
Eslovenia creyó en algo más que el sufrimiento defensivo y sus tiradores concretaron la recompensa a la elección más amable con el espectáculo en números contantes y sonantes (49-37 m.29).
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En ese preciso instante, a pesar de todo lo que quedaba por delante, a pesar de que Grecia es la campeona continental y la subcampeona mundial, Eslovenia abrazaba las semifinales sin temor. No percibía ninguna amenaza.
Sólo dependía de sí misma. Se olvidó de que los campeones, todos, en cualquier deporte, siempre merecen todo el respeto. Nadie regala medallas. Cuestan mucho trabajo. A Grecia nadie se las ha colgado gratis. Las tiene porque es capaz de remontar partidos así.



