Alemania-Italia: de aquí saldrá el rival de España"
Nowitzki se siente "muy frustrado" y teme la eliminación


Alemania está deprimida. Y Nowitzki, casi de psiquiatra. "Esto es muy frustrante", admite Dirk, cabizbajo y sin soluciones cuando se le pregunta si el asunto tiene arreglo. Y todo porque se ve solo. Los años no perdonan a nadie, y menos a los 'Bauermänner'. Okulaja y Femerling alcanzan ya los 32, Pesic ni siquiera está. Y Roller y Garrett, otros dos clásicos, ya han llegado a la treintena. Alemania es la selección más veterana del campeonato (28'8 años de media) y tiene la sensación de que el tiempo le está alcanzando. Nowitzki, del que dicen se marchó este verano con una mochila en el hombro y llegó hasta Tahití (tal vez a ver alguna de esas mujeres que pintó Gauguin) para olvidar el revolcón que los Warriors le dieron a sus Mavs en la primera eliminatoria de los playoffs, tiene estrés. Ve que no tiene equipo y que su sueño de estar en Pekín podría esfumarse esta tarde. Y eso le hace sufrir y plantearse cosas. Tal vez su adiós ¿definitivo? a la selección.
Viendo el naufragio de Alemania ante Eslovenia, pocos pueden pensar bien. "Desastre, debacle", se cebaron ayer los periódicos alemanes hurgando en la herida. Así que el panorama parece despejado para que Italia gane esta tarde y se cruce en el camino de España.
Peligrosa Italia, competitiva Italia. Con Bargnani como amenaza permanente, Belinelli irrumpiendo y Bulleri, Basile y Marconato soñando, quién sabe, si con sus últimos Juegos. Italia estuvo al borde del abismo y ahora mismo no se imagina fuera de los cuartos de final. Recalcati no quiere inventar nada: se trata de ahogar a Nowitzki y agotarlos. Y, como siempre, tira de pasión: "El corazón será más importante que la técnica". Recalcati valora el esfuerzo de los jóvenes por crecer antes de tiempo: "En este Europeo han ganado mucha experiencia". Se refiere, especialmente, a Bargnani y Belinelli, los dos jugadores que le salvaron el partido ante Turquía y que son el futuro de Italia en la NBA, pero también en su carrera por los Juegos Olímpicos.
Justitos. La Nazionale ha hecho lo justito para no quedarse en el camino. En la primera fase, desorientada después del triple de Lakovic que le costó el primer partido, sólo obtuvo una gris victoria ante Polonia. En Madrid ha emitido otras señales. Apretó más que nadie a Lituania y derrotó a Turquía con fortuna, pero también con corazón. Les queda superar el escollo de Nowitzki, que esta vez no parece tan fiero. Pero como buen alemán, debe haber leído a Schopenhauer y su concepto de voluntad, de querer ser por encima de cualquier cosa. Y Nowitzki quiere ser olímpico en 2008. Necesita una tarde de heroica, 'jordaniana'.
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Bargnani: "Sí, siento presión"
"Sí, claro que hay momentos en los que siento presión. Pero no creo que eso sea malo", explica, todavía con cierto grado de inocencia, Andrea Bargnani, que casi se somete a un tercer grado de una veintena de periodistas italianos que esperan que esta tarde sea capaz de parar a Nowitzki: "Hará puntos porque es un gran jugador. No significa que le vayamos a dejar anotar 30 puntos. Yo no me parezco a él, somos jugadores bastante diferentes. Aquí lo que cuenta es el equipo y ganar".



