Un triple in extremis de Spanulis salva a Grecia
Los croatas siguen vivos gracias a la victoria lusa


Viejo conocedor del juego, traicionero, Giannakis siempre prefirió firmar las tablas a quedarse con cara de tonto. Por eso, con 78-76 y siete segundos por jugar, ordenó a Spanulis cometer falta sobre Popovic. Estaba concediendo la prórroga, una tregua política, sí (78-78), pero se guardaba la estocada. Fue el mismo Spanulis, que ha estado un año aprendiendo inglés en Houston sin jugar un pimiento, el que avanzó, sentó literalmente a Planinic y le clavó un puñal a Croacia desde ocho metros. Spanulis llevaba el descabello en la mano, pero el saludo presidencial y la faena corrieron a cargo de Diamantidis, maestro zurdo del juego. Nunca un apellido hizo tanto honor a nadie. El chico es una joya.
Grecia se exprimió, no se pudo guardar nada en el armario. Enseñó sus cartas. Y ganó, sí, pero haciendo pasar una tarde de perros a sus fanáticos. Lo de Zisis, Pelekanos y Chatzivrettas es un farol. Cuando de verdad Grecia se juega el cocido, Giannakis manda a primera línea de batalla a su triángulo de confianza: Diamantidis-Papalukas-Spanulis. Para Grecia, el asunto estaba tan delicado como esto: 37-50 (y la clasificación helena seriamente comprometida).
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Al resultado habían ayudado, y mucho, Kasun y Ukic (que no se parecen nada a los que sólo han demostrado dudas en Barcelona) y, por supuesto, Tomas, jugador que a falta del último hervor saca varios largos a Pelekanos. ¿Acierta el Madrid en este cambio? Sólo Papadopulos, incontenible, había sacado la cara por los griegos. Diamantidis y Spanoulis remataron, casi, la clasificación de Grecia.
En otras circunstancias, para los croatas lo de ayer hubiese sido una tragedia griega. Y, sin embargo, la victoria de Portugal contra Israel les dejó relativamente satisfechos. Les queda vida.



